/ sábado 28 de marzo de 2020

Floricultores, en riesgo por caída de ventas por COVID-19

La familia Velásquez Ramírez pierde hasta 60 decenas de gerberas por las bajas ventas de flor

A lo largo de 15 años la familia Velásquez Ramírez se ha dedicado a la producción y comercialización de gerberas, esas coloridas flores que su cultivo es más productivo durante la primavera.

Sin embargo, el miedo social que la pandemia por el COVID-19 ha generado, ya causó una drástica disminución en la compra de flores de cualquier tipo, pues la prioridad para las familias mexiquenses es la adquisición de productos de la canasta básica no perecederos y artículos de limpieza e higiene personal.

Esta crisis por las bajas ventas de flor, ha golpeado a la familia Velásquez Ramírez y casi siete mil floricultores más del mercado de las Flores, ubicado en la comunidad de Santa Ana Ixtlahuatzingo, municipio de Tenancingo.

“Han caído las ventas, tanto en el precio como en la cantidad de compras y se nos está quedando la producción. Hace unas semanas la gerbera la teníamos en 20 pesos y ahorita están en 10 o 5 pesos la docena, sí están muy bajas las ventas no solo de gerbera, sino también de rosas y de girasoles, la caída en las ventas es general”, manifestó Guadalupe Velásquez Ramírez, quien mencionó que de las casi 200 docenas de flor cultivadas en estas fechas, cerca de 60 terminan en la basura.

Cuidados especiales de la gerbera

El difícil panorama que vaticinan los floricultores, no ha impedido que continúen en su lucha por salir adelante.

De acuerdo con Guadalupe, la producción de las gerberas se hace en invernadero. Cada tercer día debe ser fumigada y regada con el objetivo de mantener en las mejores condiciones la planta.

Además deben estar pendientes de que reciban la cantidad suficiente de ventilación y ya una vez lista, es cortada para su venta.

“Ahorita en tiempo de calor es cuando sale más producción porque las condiciones climáticas así lo permiten, en este tiempo llegamos a producir hasta 200 docenas”, mencionó la entrevistada.

Sin otra fuente de ingresos

El patriarca de la familia Velásquez Ramírez es un teniente retirado, es decir, sí cuentan con una fuente de ingresos adicional a la venta de flores; sin embargo no todos los floricultores que venden su producción en el mercado de la flor de Tenancingo tienen la misma suerte.

En consecuencia, la mayoría de los floricultores se han visto obligados a disminuir el precio de sus flores para poder tener al menos el gasto corriente del día.

En el caso de la familia Velásquez Ramírez, un total de cinco personas dependen de su producción y venta, de los cuales tres son adultos y dos son menores de edad.

Finalmente Guadalupe Velásquez, en nombre de su familia y el resto de los floricultores mexiquenses, hicieron un llamado a la ciudadanía a no olvidarse de ese sector, y a consumir su mercancía en la medida posible.

“Yo les pediría que consuman, que nos compren, somos muchos los que dependemos de esto y sin sus compras esta crisis puede ser fatal para varios”.

A lo largo de 15 años la familia Velásquez Ramírez se ha dedicado a la producción y comercialización de gerberas, esas coloridas flores que su cultivo es más productivo durante la primavera.

Sin embargo, el miedo social que la pandemia por el COVID-19 ha generado, ya causó una drástica disminución en la compra de flores de cualquier tipo, pues la prioridad para las familias mexiquenses es la adquisición de productos de la canasta básica no perecederos y artículos de limpieza e higiene personal.

Esta crisis por las bajas ventas de flor, ha golpeado a la familia Velásquez Ramírez y casi siete mil floricultores más del mercado de las Flores, ubicado en la comunidad de Santa Ana Ixtlahuatzingo, municipio de Tenancingo.

“Han caído las ventas, tanto en el precio como en la cantidad de compras y se nos está quedando la producción. Hace unas semanas la gerbera la teníamos en 20 pesos y ahorita están en 10 o 5 pesos la docena, sí están muy bajas las ventas no solo de gerbera, sino también de rosas y de girasoles, la caída en las ventas es general”, manifestó Guadalupe Velásquez Ramírez, quien mencionó que de las casi 200 docenas de flor cultivadas en estas fechas, cerca de 60 terminan en la basura.

Cuidados especiales de la gerbera

El difícil panorama que vaticinan los floricultores, no ha impedido que continúen en su lucha por salir adelante.

De acuerdo con Guadalupe, la producción de las gerberas se hace en invernadero. Cada tercer día debe ser fumigada y regada con el objetivo de mantener en las mejores condiciones la planta.

Además deben estar pendientes de que reciban la cantidad suficiente de ventilación y ya una vez lista, es cortada para su venta.

“Ahorita en tiempo de calor es cuando sale más producción porque las condiciones climáticas así lo permiten, en este tiempo llegamos a producir hasta 200 docenas”, mencionó la entrevistada.

Sin otra fuente de ingresos

El patriarca de la familia Velásquez Ramírez es un teniente retirado, es decir, sí cuentan con una fuente de ingresos adicional a la venta de flores; sin embargo no todos los floricultores que venden su producción en el mercado de la flor de Tenancingo tienen la misma suerte.

En consecuencia, la mayoría de los floricultores se han visto obligados a disminuir el precio de sus flores para poder tener al menos el gasto corriente del día.

En el caso de la familia Velásquez Ramírez, un total de cinco personas dependen de su producción y venta, de los cuales tres son adultos y dos son menores de edad.

Finalmente Guadalupe Velásquez, en nombre de su familia y el resto de los floricultores mexiquenses, hicieron un llamado a la ciudadanía a no olvidarse de ese sector, y a consumir su mercancía en la medida posible.

“Yo les pediría que consuman, que nos compren, somos muchos los que dependemos de esto y sin sus compras esta crisis puede ser fatal para varios”.