/ viernes 3 de agosto de 2018

Botica Moderna, a la vanguardia

Se mantiene como símbolo en el centro de Toluca.

Toluca, México.- Con más de un siglo de creada, Botica Moderna es uno de los negocios más antiguos de Toluca y ha sobrevivido al embate de las grandes cadenas del sector; a la par de conservar su tradición ha ido innovando y adoptando los avances científicos en beneficio de la salud.

La empresa se fundó por el doctor Maximino Álvarez hace más de cien años. Jesús Benavides Muciño comenzó a trabajar en esta farmacia ubicada de la calle Independencia, en el centro de Toluca, cuando apenas tenía 16 años de edad.

Pasados algunos años y a base de mucho tesón, que siempre lo caracterizó, llegó a convertirse en el propietario de este negocio, lo cual le permitió independizarse y unir esfuerzos con su hermano José.

En 1920, según se estipula en la fecha de los planos del arquitecto Carlos J.L. Hall, cambiaron la botica a la esquina de Independencia y Aldama, donde permanece hasta la fecha. Por el año de 1940 el establecimiento fue ampliado y modernizado, decorándola con madera adquirida en Estados Unidos.

Años después falleció don José Benavides; su hermano Jesús continuó al frente del negocio; sin embargo, debido a su estado de salud, su hija María del Carmen Benavides Caviedes se hizo cargo junto con su esposo Daniel Garduño Olascoaga.

Finalmente don Jesús murió en 1973; dos años después, los hermanos Margarita y Daniel Garduño Benavides, asumieron la dirección de la botica que ahora es propiedad de otros familiares asociados.

Los señores Benavides, recordados como “los Pelones” o “los Viejitos”, realizaban sus propias preparaciones: pomadas, tomas, lociones, píldoras, supositorios, pócimas, el “agua de espanto”, polvos de enamorar, el polvo de Inclán y otras que aún se elaboran.

Asimismo, en este tradicional negocio, se preparan fórmulas solicitadas por los médicos, principalmente dermatológicas, tópicas y orales; incluso cuenta con una línea dérmica de marca propia.

El negocio se ha expandido y ahora además de la primera botica, hay otras sucursales, en donde se encuentran desde las viejas recetas hasta productos elaborados con nuevos descubrimientos, como las células madre. Maneja alrededor de 20 mil productos incluidos medicamentos de patente.

Actualmente la empresa da trabajo a cerca de 50 empleados en las 10 sucursales y está por cumplir 120 años.

Sin embargo, informa uno de sus propietarios, continuamos preparando jarabes, pomadas y seguimos buscando para "meterle alguna novedad".

Atribuye el éxito de este negocio a que trabajan productos de calidad y eso da confianza a los clientes.

Entre los productos más "raros" y antiguos se mencionan los "Polvos de Inclán", para el empacho de niños y adultos; la "Pomada de Pampuerco", "Chochitos de Árnica" para el algodoncillo de los niños en la boca, para que dejen de babear.

Y ahora, dice, el cloruro de magnesio, que está saliendo muy bueno para la artritis y enfermedades reumatoides, para los riñones, el hígado, entre otros padecimientos.

Aún se sigue vendiendo en esta botica el "Agua de Espanto" para los sustos, la cual pueden tomar niños y adultos; el "Jarabe de Ajolote", que es muy bueno para la tos, lo mismo que de el de Tolu.

Elaboramos unas 20 pomadas que se siguen vendiendo, como la de toronjil, la de sábila, la del soldado que ya se vende poco pero anteriormente se utilizaba lo mismo contra los piojos que contra las ladillas, agrega.

Pero paralelamente, hay muchos productos nuevos, como son los dermatológicos "que nos han funcionado bien".

Toluca, México.- Con más de un siglo de creada, Botica Moderna es uno de los negocios más antiguos de Toluca y ha sobrevivido al embate de las grandes cadenas del sector; a la par de conservar su tradición ha ido innovando y adoptando los avances científicos en beneficio de la salud.

La empresa se fundó por el doctor Maximino Álvarez hace más de cien años. Jesús Benavides Muciño comenzó a trabajar en esta farmacia ubicada de la calle Independencia, en el centro de Toluca, cuando apenas tenía 16 años de edad.

Pasados algunos años y a base de mucho tesón, que siempre lo caracterizó, llegó a convertirse en el propietario de este negocio, lo cual le permitió independizarse y unir esfuerzos con su hermano José.

En 1920, según se estipula en la fecha de los planos del arquitecto Carlos J.L. Hall, cambiaron la botica a la esquina de Independencia y Aldama, donde permanece hasta la fecha. Por el año de 1940 el establecimiento fue ampliado y modernizado, decorándola con madera adquirida en Estados Unidos.

Años después falleció don José Benavides; su hermano Jesús continuó al frente del negocio; sin embargo, debido a su estado de salud, su hija María del Carmen Benavides Caviedes se hizo cargo junto con su esposo Daniel Garduño Olascoaga.

Finalmente don Jesús murió en 1973; dos años después, los hermanos Margarita y Daniel Garduño Benavides, asumieron la dirección de la botica que ahora es propiedad de otros familiares asociados.

Los señores Benavides, recordados como “los Pelones” o “los Viejitos”, realizaban sus propias preparaciones: pomadas, tomas, lociones, píldoras, supositorios, pócimas, el “agua de espanto”, polvos de enamorar, el polvo de Inclán y otras que aún se elaboran.

Asimismo, en este tradicional negocio, se preparan fórmulas solicitadas por los médicos, principalmente dermatológicas, tópicas y orales; incluso cuenta con una línea dérmica de marca propia.

El negocio se ha expandido y ahora además de la primera botica, hay otras sucursales, en donde se encuentran desde las viejas recetas hasta productos elaborados con nuevos descubrimientos, como las células madre. Maneja alrededor de 20 mil productos incluidos medicamentos de patente.

Actualmente la empresa da trabajo a cerca de 50 empleados en las 10 sucursales y está por cumplir 120 años.

Sin embargo, informa uno de sus propietarios, continuamos preparando jarabes, pomadas y seguimos buscando para "meterle alguna novedad".

Atribuye el éxito de este negocio a que trabajan productos de calidad y eso da confianza a los clientes.

Entre los productos más "raros" y antiguos se mencionan los "Polvos de Inclán", para el empacho de niños y adultos; la "Pomada de Pampuerco", "Chochitos de Árnica" para el algodoncillo de los niños en la boca, para que dejen de babear.

Y ahora, dice, el cloruro de magnesio, que está saliendo muy bueno para la artritis y enfermedades reumatoides, para los riñones, el hígado, entre otros padecimientos.

Aún se sigue vendiendo en esta botica el "Agua de Espanto" para los sustos, la cual pueden tomar niños y adultos; el "Jarabe de Ajolote", que es muy bueno para la tos, lo mismo que de el de Tolu.

Elaboramos unas 20 pomadas que se siguen vendiendo, como la de toronjil, la de sábila, la del soldado que ya se vende poco pero anteriormente se utilizaba lo mismo contra los piojos que contra las ladillas, agrega.

Pero paralelamente, hay muchos productos nuevos, como son los dermatológicos "que nos han funcionado bien".

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