/ sábado 17 de octubre de 2020

Crónica | La bici, la cartera, los seis pesos y la muerte sin justicia de don Felipe

Afrontan la muerte de su familiar y el litigio contra una empresa transportista que está impune

Yolanda Madero sostiene un retrato sentada en su cama. También sostiene el dolor de los huesos de sus piernas y la soledad que sobrevino con la muerte de su esposo Felipe.

La luz entra a la habitación desde una ventana que da a un patio. El rostro de Yolanda está a contraluz en el cuarto pintado de rosa mexicano. Allí hace 36 días culminaron los novenarios de don Felipe Salas.

En ese cuartito parece que ha transcurrido toda la vida para la pareja en 45 años. Allí festejaron cumpleaños, diez de mayo y allí velaron y le rezaron con los misales a Felipe Salas y también le fueron dejando veladoras, cirios y fotos.

"Yo le marqué muchas veces ese día que ya no llegaba", recuerda doña Yolanda de la fecha 1 de septiembre de 2020 en que su esposo Francisco Felipe Salas Villa, de 77 años, murió atropellado a bordo de su bicicleta por un camión de transporte público en Toluca.

El accidente

Ulises Salas, hijo menor de Yolanda, fue quien reconoció el cuerpo de su padre en la morgue de la Fiscalía de Toluca. Le avisaron alrededor de las 14:00 horas, pero su padre había sido atropellado alrededor de las 11:00 y supieron de eso, porque la noticia corrió por las redes sociales.

"Me habló un comandante y preguntó que si era hijo de Felipe Salas, le dije que sí, y me dijo, ven a reconocerlo, porque lo atropellaron", cuenta Ulises llorando en el cuartito al lado de las fotos de su padre y un ropero.

El cuerpo fue recuperado, junto con un llavero, una cartera, noches de tarjetas de presentación, un pañuelo, un celular y seis pesos, revela Ulises y su hermana Gabriela.

La escena es del 1 de septiembre, Felipe Salas cambió la ruta del Banamex ubicado en la avenida Isidro Fabela para ir al mercado Benito Juárez de la terminal a adquirir despensa para su esposa.

Unos 20 minutos más de lo programado para el cobro de pensión. Cargó algunas verduras y frutas en una mochila color amarilla a las espaldas, si así lo podemos imaginar. Esa mochila luego sería levantada por un grupo de peritos con overoles blancos en la escena del crimen.

La bicicleta aún le resistió unos metros adicionales y al cruce de Isidro Fabela con Hidalgo llegó alrededor de las 11:00 horas, según los cálculos que hace Yolanda y sus hijos.

"Yo le marqué y le marqué, cuando ya se había pasado la hora", hace memoria Yolanda.

Litigios

Luego de un mes y medio, se ha sostenido una sola reunión con la empresa Flecha de Oro, responsable del accidente, dice Gabriela. Les ofrecieron 150 mil pesos para dejar de lado el caso y no irse a juicio.

"Le dije al de la línea, si haría lo mismo si le pasaría a su hijo, si yo le dijera que le diera 150 mil pesos por su vida", reprocha Gabriela.

La familia aguardó el tiempo que le solicitó la Fiscalía para hacer sus peritajes y recabar pruebas. Pero ha sido como esperar lo que no existe, dice Ulises y Gaby.

"Tuvimos que pedir ayuda a una asociación de abogados porque el de oficio, incluso, nos dijo: "si habla con la prensa, esto se retrasará más", revelan los hijos de don Felipe.


Para tomar en cuenta

Pese a que la Fiscalía les notificó que el chofer fue responsable y la empresa ofreció dinero para indemnización, la familia Salas no puede pedir que se encarcele al chofer que manejaba la unidad 17 de Flecha de Oro. Los términos legales no lo permiten.

"Nos dicen que aunque el chofer tuvo la culpa, ya pasó el tiempo para poderlo detener", recrimina Gabriela. Sí, la empresa hizo uso del tiempo y la omisión de una investigación pronta de la Fiscalía para salir avante.

César Salas, nieto de don Felipe expone que solo se recabaron dos testigos pero hay otros que han dado datos clave sobre la detención del chofer que hizo la policía de Toluca ese día y luego lo liberó.

"La gente que fue testigo nos dijo que el camión lo detuvieron por la normal, en Isidro Fabela, pero no lo presentaron al Ministerio Público", señala el familiar.

Esperanza

Yolanda no tiene otra petición que no sea la de justicia. Sí, justicia para su esposo y ella misma. Para el dolor de sus nietos y sus hijos.

"No puede estar sin castigar el chofer", aduce Yolanda.

Yolanda Madero sostiene un retrato sentada en su cama. También sostiene el dolor de los huesos de sus piernas y la soledad que sobrevino con la muerte de su esposo Felipe.

La luz entra a la habitación desde una ventana que da a un patio. El rostro de Yolanda está a contraluz en el cuarto pintado de rosa mexicano. Allí hace 36 días culminaron los novenarios de don Felipe Salas.

En ese cuartito parece que ha transcurrido toda la vida para la pareja en 45 años. Allí festejaron cumpleaños, diez de mayo y allí velaron y le rezaron con los misales a Felipe Salas y también le fueron dejando veladoras, cirios y fotos.

"Yo le marqué muchas veces ese día que ya no llegaba", recuerda doña Yolanda de la fecha 1 de septiembre de 2020 en que su esposo Francisco Felipe Salas Villa, de 77 años, murió atropellado a bordo de su bicicleta por un camión de transporte público en Toluca.

El accidente

Ulises Salas, hijo menor de Yolanda, fue quien reconoció el cuerpo de su padre en la morgue de la Fiscalía de Toluca. Le avisaron alrededor de las 14:00 horas, pero su padre había sido atropellado alrededor de las 11:00 y supieron de eso, porque la noticia corrió por las redes sociales.

"Me habló un comandante y preguntó que si era hijo de Felipe Salas, le dije que sí, y me dijo, ven a reconocerlo, porque lo atropellaron", cuenta Ulises llorando en el cuartito al lado de las fotos de su padre y un ropero.

El cuerpo fue recuperado, junto con un llavero, una cartera, noches de tarjetas de presentación, un pañuelo, un celular y seis pesos, revela Ulises y su hermana Gabriela.

La escena es del 1 de septiembre, Felipe Salas cambió la ruta del Banamex ubicado en la avenida Isidro Fabela para ir al mercado Benito Juárez de la terminal a adquirir despensa para su esposa.

Unos 20 minutos más de lo programado para el cobro de pensión. Cargó algunas verduras y frutas en una mochila color amarilla a las espaldas, si así lo podemos imaginar. Esa mochila luego sería levantada por un grupo de peritos con overoles blancos en la escena del crimen.

La bicicleta aún le resistió unos metros adicionales y al cruce de Isidro Fabela con Hidalgo llegó alrededor de las 11:00 horas, según los cálculos que hace Yolanda y sus hijos.

"Yo le marqué y le marqué, cuando ya se había pasado la hora", hace memoria Yolanda.

Litigios

Luego de un mes y medio, se ha sostenido una sola reunión con la empresa Flecha de Oro, responsable del accidente, dice Gabriela. Les ofrecieron 150 mil pesos para dejar de lado el caso y no irse a juicio.

"Le dije al de la línea, si haría lo mismo si le pasaría a su hijo, si yo le dijera que le diera 150 mil pesos por su vida", reprocha Gabriela.

La familia aguardó el tiempo que le solicitó la Fiscalía para hacer sus peritajes y recabar pruebas. Pero ha sido como esperar lo que no existe, dice Ulises y Gaby.

"Tuvimos que pedir ayuda a una asociación de abogados porque el de oficio, incluso, nos dijo: "si habla con la prensa, esto se retrasará más", revelan los hijos de don Felipe.


Para tomar en cuenta

Pese a que la Fiscalía les notificó que el chofer fue responsable y la empresa ofreció dinero para indemnización, la familia Salas no puede pedir que se encarcele al chofer que manejaba la unidad 17 de Flecha de Oro. Los términos legales no lo permiten.

"Nos dicen que aunque el chofer tuvo la culpa, ya pasó el tiempo para poderlo detener", recrimina Gabriela. Sí, la empresa hizo uso del tiempo y la omisión de una investigación pronta de la Fiscalía para salir avante.

César Salas, nieto de don Felipe expone que solo se recabaron dos testigos pero hay otros que han dado datos clave sobre la detención del chofer que hizo la policía de Toluca ese día y luego lo liberó.

"La gente que fue testigo nos dijo que el camión lo detuvieron por la normal, en Isidro Fabela, pero no lo presentaron al Ministerio Público", señala el familiar.

Esperanza

Yolanda no tiene otra petición que no sea la de justicia. Sí, justicia para su esposo y ella misma. Para el dolor de sus nietos y sus hijos.

"No puede estar sin castigar el chofer", aduce Yolanda.

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