Difícil situación de personas de la tercera edad en Edomex

Filiberto Ramos

  · viernes 21 de julio de 2017

Don Marcos y Don José, dos casos de miseria y vicisitudes diarias

Toluca, México.- Con la voz a cuestas y sucarraspera que ha contraído con los años, que le impide alzarmás el tono a mitad del pasillo de los camiones a los que sube adiario, donde José pide a diario unas monedas para medio comer. Surealidad es que a los de su edad cada vez les cuesta mássobrevivir. -Yo tuve mis tierras alláen el campo, las sembraba mucho, sacaba buenas ganancias en eltemporal, pero todo eso se acabó, -dice a los pasajeros el hombrede casi 80 años, recargando sobre las agarraderas metálicas deuno de los asientos del camión al que subió. Su historia es triste. Las arrugas del rostro y de las manos,que extiende para recoger las monedas, revelan su andar en losaños de vida. Mis hijos se han quedadocon todo, le entraban a la bebida mucho y me metían en pleitos ytenía que vender unos terrenitos pa' poder sacarlos de los apurosen que andaban", cuenta el hombre con su gorra roja que obtuvo enalgún mitin con un candidato al que fue lo único que lesacó. Su charla es larga y pausada, untanto divagante por los recuerdos que llegan en remolino, pero haceel esfuerzo por contarlo todo para lograr unas monedas.Ahora vivo solo, en un cuartito que tengo, yala casa grande se la quedaron los hijos, los veo poco que ya ni meacuerdo", dice don José entre el tumulto de pasajeros que loignoran al bajar y subir de la ruta 128 a la que le dejaron subirpara pedir ayuda. De acuerdo con datos deespecialistas de la UAEM, actualmente sólo el 34.5% de los hombresde la tercera edad y el 16.8% de las mujeres de ese sector, tienenacceso a una jubilación por los años laborados durante suvida.

También indican que en 15 años, en el Estadode México se triplicará el número de adultos mayores que existenen la población, en su mayoría envueltos entre el desempleo, elmaltrato intrafamiliar y el abandono, como el caso de donJosé.

La historia de don Marcos, un docente de 61años ya jubilado, no es muy distinta a la de don José. Su vida lapasó en el trabajar pero ahora no hay quien le dé lamano.

Desesperado de ver a su esposa consumida por elcáncer y desempleado por su edad, ha tenido que salir a las callesa botear y vender bolsas de plástico para pagar losmedicamentos.

A su esposa Mireya le detectaron el año pasado(2016) un tipo de cáncer que le consume los huesos y la tienepostrada en una cama. 

Por lo que don Marcos ha tenido que cuidar deella, conseguir sus medicamentos y salir a trabajar día y nochepara ayudarla. Hemos ido a clínicasprivadas y hospitales públicos porque soy derechohabiente perosólo me atendieron una vez y ahora me dicen que no haymedicamentos y a mí me toca conseguirlos pero son muy caros",relató el exprofesor. Oriundo deHermosillo, Sonora, Marcos llegó a Toluca hace 10 años, dondeconoció a su actual pareja y se casó con ella; cuenta que en sujuventud tenía una vida plena y durante años fue docente en elConalep y preparatorias privadas, pero luego lo jubilaron y lo quele dieron sólo le duró pocos años.

El DIF estatal mediante sus casas atiende ungran número de casos de abandono de personas de la tercera edad,en particular en la ubicada en Toluca, son unos 700 abuelitos losrefugiados.

Mediante talleres de manualidades, actividadesfísicas como el yoga y el cachibol, los adultos mayoressobrellevan su situación de abandono.

En esos espacios se realizan unas 50actividades distintas así como atención médica, ayuda jurídicae incluso psicológica para los personas de la tercera edad querequieren de la ayuda.

Sin embargo, la ayuda es insuficiente pues, elsector está en constante crecimiento y no hay suficientesprogramas para integrarlos.

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