/ jueves 9 de abril de 2020

Estas son las dos cuarentenas que se viven en Valle de Bravo

Desde el mes pasado, el aislamiento voluntario ha ocasionado ventas bajas entre los comerciantes de Valle de Bravo, mientras que los colonos de Avándaro continúan arribando a sus casas de descanso

Como cualquier otro lugar turístico, en el pueblo mágico de Valle de Bravo hay dos realidades económicas, sociales y culturales que contrastan la forma de vivir la cuarentena provocada por el virus Covid-19, y en esta Semana Santa, la brecha existente entre ambas se agudizó más.

En la comunidad de Avándaro ubicada a poco más de cinco kilómetros de la cabecera municipal, este Jueves Santo se vivió de forma cotidiana, y a pesar de que algunos de los transeúntes portaban las medidas preventivas para evitar la propagación del Covid-19, la mayoría de las personas que transitaban por la Avenida Del Carmen lo hacían de forma natural.

“Solo vine por unas cosas que necesito para la comida, para no salir mañana”, comentó Mariana Becerril, quién caminaba por esta avenida con cubrebocas y guantes.

Sin embargo, era frecuente ver a personas en raizar, bicicletas, motocross y demás vehículos de deporte extremo, quienes los practicaban en la avenida principal de Avándaro sin ninguna protección visible, mientras otro más abarrotaban el centro comercial de la comunidad para comprar alimentos.

“Están mal, uno viene bien por cualquier cosa y ellos salen como si nada, en verdad espero que entiendan que no son vacaciones, es lo que sale en la tele, en el celular, y no entienden”, expresó Mariana Becerril.

El panorama no parecía cambiar conforme se transitaba por las calles de Avándaro, pues en un recorrido hecho por El Sol de Toluca se pudo observar que en los garajes de las casas había más de un vehículo estacionado ocupando los espacios, lo cual habla de la ocupación que se está viviendo en esta zona de parte de los colonos quienes viajan desde sus casas a pasar esta temporada en Valle de Bravo.

Sin embargo, entre las recomendaciones emitidas por el Gobierno Federal para evitar que más mexicanos se infecten por el Covid-19, destacan no salir de casa en caso de no ser necesario, la cual no ha hecho eco entre los colonos de Avándaro, pues se ha registrado una ocupación mayor a la habitual en esta temporada.

Esta es una forma de vivir el aislamiento obligatorio en Avándaro, comunidad de Valle de Bravo, sin embargo, la realidad con la que se vive esta cuarentena a 15 minutos de ahí, es totalmente diferente.

En la cabecera municipal, ni el aislamiento voluntario ni el Jueves Santo consideró guardar a los comerciantes ambulantes, quienes en su mayoría se colocan en la Avenida Benito Juárez para vender alimentos y poder llevar el sustento a casa.

“Usted dígame, si me quedo en mi casa, quién me va a dar de comer a mí y mis hijos, ¿el gobierno? Aquí hay que salir a trabajar diario, sino nos morimos de hambre”, comentó Luis Reyes, comerciante de nopales y chícharos ubicado en la avenida principal de Valle de Bravo.

Estos comerciantes, desde el 20 marzo han resentido la baja afluencia de personas en la calle, pues ha habido días en los que venden solo 20 pesos, lo cual no les alcanza ni para el pasaje de regreso a casa.

“Han estado bien bajas las ventas, ve los carros, pero no se bajan a comprar, y yo vendo verdura, sino la saco se me echa a perder, o me la como, pero no nos está yendo bien”, comentó con humor Luis Reyes acerca de las bajas ventas registradas.

Es así, como en Valle de Bravo se viven dos realidades distintas en esta cuarentena provocada por el Covid-19, y que a partir de este Jueves Santo se han hecho más dicotómicas por la cantidad de colonos que ha llegado a sus casas de descanso.

Como cualquier otro lugar turístico, en el pueblo mágico de Valle de Bravo hay dos realidades económicas, sociales y culturales que contrastan la forma de vivir la cuarentena provocada por el virus Covid-19, y en esta Semana Santa, la brecha existente entre ambas se agudizó más.

En la comunidad de Avándaro ubicada a poco más de cinco kilómetros de la cabecera municipal, este Jueves Santo se vivió de forma cotidiana, y a pesar de que algunos de los transeúntes portaban las medidas preventivas para evitar la propagación del Covid-19, la mayoría de las personas que transitaban por la Avenida Del Carmen lo hacían de forma natural.

“Solo vine por unas cosas que necesito para la comida, para no salir mañana”, comentó Mariana Becerril, quién caminaba por esta avenida con cubrebocas y guantes.

Sin embargo, era frecuente ver a personas en raizar, bicicletas, motocross y demás vehículos de deporte extremo, quienes los practicaban en la avenida principal de Avándaro sin ninguna protección visible, mientras otro más abarrotaban el centro comercial de la comunidad para comprar alimentos.

“Están mal, uno viene bien por cualquier cosa y ellos salen como si nada, en verdad espero que entiendan que no son vacaciones, es lo que sale en la tele, en el celular, y no entienden”, expresó Mariana Becerril.

El panorama no parecía cambiar conforme se transitaba por las calles de Avándaro, pues en un recorrido hecho por El Sol de Toluca se pudo observar que en los garajes de las casas había más de un vehículo estacionado ocupando los espacios, lo cual habla de la ocupación que se está viviendo en esta zona de parte de los colonos quienes viajan desde sus casas a pasar esta temporada en Valle de Bravo.

Sin embargo, entre las recomendaciones emitidas por el Gobierno Federal para evitar que más mexicanos se infecten por el Covid-19, destacan no salir de casa en caso de no ser necesario, la cual no ha hecho eco entre los colonos de Avándaro, pues se ha registrado una ocupación mayor a la habitual en esta temporada.

Esta es una forma de vivir el aislamiento obligatorio en Avándaro, comunidad de Valle de Bravo, sin embargo, la realidad con la que se vive esta cuarentena a 15 minutos de ahí, es totalmente diferente.

En la cabecera municipal, ni el aislamiento voluntario ni el Jueves Santo consideró guardar a los comerciantes ambulantes, quienes en su mayoría se colocan en la Avenida Benito Juárez para vender alimentos y poder llevar el sustento a casa.

“Usted dígame, si me quedo en mi casa, quién me va a dar de comer a mí y mis hijos, ¿el gobierno? Aquí hay que salir a trabajar diario, sino nos morimos de hambre”, comentó Luis Reyes, comerciante de nopales y chícharos ubicado en la avenida principal de Valle de Bravo.

Estos comerciantes, desde el 20 marzo han resentido la baja afluencia de personas en la calle, pues ha habido días en los que venden solo 20 pesos, lo cual no les alcanza ni para el pasaje de regreso a casa.

“Han estado bien bajas las ventas, ve los carros, pero no se bajan a comprar, y yo vendo verdura, sino la saco se me echa a perder, o me la como, pero no nos está yendo bien”, comentó con humor Luis Reyes acerca de las bajas ventas registradas.

Es así, como en Valle de Bravo se viven dos realidades distintas en esta cuarentena provocada por el Covid-19, y que a partir de este Jueves Santo se han hecho más dicotómicas por la cantidad de colonos que ha llegado a sus casas de descanso.