/ domingo 29 de marzo de 2020

Familia mexiquense relata su viaje a Europa "en tiempos del COVID-19"

No pudieron cancelar su viaje y enfrentaron el encierro total en España

Nueve días bastaron para que Ernesto y su familia se dieran cuenta que las medidas sanitarias por la pandemia de COVID-19 no son las mismas en México que en países europeos, pues los filtros sanitarios en los aeropuertos internacionales de España, Francia y Alemania, son más exhaustivos que en el de la Ciudad de México.

El padre de familia realizó en días pasados un viaje de placer al otro lado del mundo, prácticamente obligado a hacerlo, pues no podía cambiar la fecha debido a que las reservaciones las habían (él y sus familiares) hecho desde hacía seis u ocho meses, o bien, perderían los varios miles de pesos invertidos en la travesía familiar.

“Fue un viaje de vacaciones con motivo de mi cumpleaños número 65, y por mi 37 aniversario de matrimonio. Fuimos seis personas, mi hija y su esposo, los padres de mi yerno, mi esposa y yo”, explica Ernesto desde el otro lado del teléfono, pues inició una cuarentena voluntaria para vigilar que no se haya contagiado con el virus que ha puesto de cabeza al mundo.

El primer destino de su viaje era Italia, sin embargo, debido a la situación que ese país vive con motivo de la contingencia por la pandemia del Covid-19, se vieron obligados a dirigirse a otro país del continente europeo: Francia.

“Decidimos ya no ir a Italia y mejor llegar a París. En ese país todavía tuvimos la oportunidad de salir a pasear al menos dos días, tiempo en el que pudimos visitar la Catedral de Notre Dame, el Arco del Triunfo y la Torre Eiffel, pero después comenzaron a informar que se cerrarían las fronteras y nos dirigimos a Berlín, en Alemania”, recapitula Ernesto.

Durante su estancia en Alemania, todavía no había una urgencia sanitaria, pese a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya había sentenciado una pandemia mundial a causa del nuevo COVID-19, que tuvo su primer brote en la provincia de Wuhan, en China.

Alemania es de los pocos países que cuentan con un número bajo de contagiados de COVID-19, que hasta el pasado 22 de marzo apenas y alcanzaba los 24 mil casos. En ese país la estadía de Ernesto y el resto de los integrantes de su familia fue de apenas tres días. La frontera también se iba a cerrar.

Desde el 16 de marzo pasado, el país Alemán inició los controles fronterizos con cinco países: Austria, Dinamarca, Francia, Luxemburgo y Suiza. La motivación de las autoridades alemanas, fue desde el primer momento, aislar en la medida posible a su población del virus que tanto terror ha causado en prácticamente todo el mundo.

“Estando en Berlín empezamos a escuchar que probablemente ya no nos dejarían ingresar a Barcelona, en España, porque se habían cerrado las fronteras, para nosotros eso sí fue una mala noticia porque nuestro vuelo de regreso a México salía precisamente de España”.

Ante el difícil panorama que enfrentaban, Ernesto y su familia decidieron hablar con las autoridades alemanas en el aeropuerto de Berlín. “Nos dijeron, ¿para qué van a Barcelona?, nosotros les dijimos que de ahí salía nuestro vuelo de regreso a México y tras varias consultas entre ellos (las autoridades de Alemania), finalmente sí nos vendieron los boletos para dirigirnos a España”, explicó Ernesto.

Durante su estancia en Francia y Alemania, Ernesto y su familia fueron vistos como “bichos raros” debido a que la población originaria todavía no habían adoptado las medidas de prevención al extremo, como actualmente se manejan en México.

El encierro total

España es, hasta ahora, el segundo país del mundo con mayor cantidad de muertos a consecuencia de la nueva cepa de coronavirus: son más de 6 mil.

Debido a la contingencia sanitaria que se vive en ese país, Ernesto y el resto de su familia se vieron obligados a permanecer encerrados en un hotel contratado por Airbnb, sin posibilidad de salir a ningún lado.

“Desde que llegamos al aeropuerto nos monitorearon si teníamos síntomas y pues al descartarlos, nos fuimos a nuestro alojamiento y ahí nos quedamos sin salir durante tres días, la policía estaba vigilando todo el tiempo y para adquirir víveres de consumo diario, y para ello sólo podía ir una persona a comprar, y esa era mi hija o mi yerno”.

“Cuando las autoridades se encontraron a mi hija y mi yerno yendo al supermercado, les indicaron que ya no podían ir los dos a hacer las compras, aunque tuvieran la sana distancia de un metro, que de preferencia sólo podía salir uno”.

Fue hasta la llegada de la familia mexiquense a España que se vieron obligados a extremar las medidas preventivas para mantener a raya al coronavirus, tales como la sana distancia, el uso de cubrebocas y guantes, el lavado exhaustivo de manos y el uso de alcohol en gel al 70 por ciento, entre otros.

Para sorpresa de los paseantes, el traslado de su hotel al aeropuerto, se vieron obligados a contratar seis taxis, debido a que únicamente podían hacer uso uno por persona. Tras pasar un filtro sanitario muy minucioso, finalmente los dejaron abordar a su vuelo con destino a la Ciudad de México.

“Allá (en España), fueron muy meticulosos cuando estuvimos en el aeropuerto y teníamos el antecedente de haber estado en Francia y Alemania. Antes de abordar nuestro vuelo con destino a la Ciudad de México, nos tomaron la temperatura, nos tomaron datos y tras pasar por un filtro finalmente nos dejaron abordar el vuelo, pero en México sólo nos tomaron la temperatura, como que la revisión en México no fue tan tardada”, indicó.

Cuarentena

Desde su regreso a México, Ernesto y sus acompañantes de viaje se mantienen en aislamiento domiciliario para detectar si cuentan con síntomas del COVID-19, pero a más de cinco días todavía no hay registros que les hagan pensar que son portadores del virus que según las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, ya arrebató la vida a más de 18 mil personas y mantiene enfermas a más de 400 mil.

“Estamos aislados desde que llegamos, salimos a lo más indispensable como fue lo fue una consulta médica por una fractura que tuve, procuramos la higiene y al momento de salir utilizamos guantes y cubrebocas. El lavado de manos es bastante frecuente para evitar alguna situación”, agregó.

Finalmente Ernesto dio a conocer que en México todavía hay incredulidad sobre lo que el también llamado coronavirus ha causado en todo el mundo, la contingencia, el miedo social y el aislamiento total en como España, por lo que hizo un llamado a la población a mantenerse informados, a mantener la calma y a seguir las recomendaciones, pues ese es el procedimiento.

Nueve días bastaron para que Ernesto y su familia se dieran cuenta que las medidas sanitarias por la pandemia de COVID-19 no son las mismas en México que en países europeos, pues los filtros sanitarios en los aeropuertos internacionales de España, Francia y Alemania, son más exhaustivos que en el de la Ciudad de México.

El padre de familia realizó en días pasados un viaje de placer al otro lado del mundo, prácticamente obligado a hacerlo, pues no podía cambiar la fecha debido a que las reservaciones las habían (él y sus familiares) hecho desde hacía seis u ocho meses, o bien, perderían los varios miles de pesos invertidos en la travesía familiar.

“Fue un viaje de vacaciones con motivo de mi cumpleaños número 65, y por mi 37 aniversario de matrimonio. Fuimos seis personas, mi hija y su esposo, los padres de mi yerno, mi esposa y yo”, explica Ernesto desde el otro lado del teléfono, pues inició una cuarentena voluntaria para vigilar que no se haya contagiado con el virus que ha puesto de cabeza al mundo.

El primer destino de su viaje era Italia, sin embargo, debido a la situación que ese país vive con motivo de la contingencia por la pandemia del Covid-19, se vieron obligados a dirigirse a otro país del continente europeo: Francia.

“Decidimos ya no ir a Italia y mejor llegar a París. En ese país todavía tuvimos la oportunidad de salir a pasear al menos dos días, tiempo en el que pudimos visitar la Catedral de Notre Dame, el Arco del Triunfo y la Torre Eiffel, pero después comenzaron a informar que se cerrarían las fronteras y nos dirigimos a Berlín, en Alemania”, recapitula Ernesto.

Durante su estancia en Alemania, todavía no había una urgencia sanitaria, pese a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya había sentenciado una pandemia mundial a causa del nuevo COVID-19, que tuvo su primer brote en la provincia de Wuhan, en China.

Alemania es de los pocos países que cuentan con un número bajo de contagiados de COVID-19, que hasta el pasado 22 de marzo apenas y alcanzaba los 24 mil casos. En ese país la estadía de Ernesto y el resto de los integrantes de su familia fue de apenas tres días. La frontera también se iba a cerrar.

Desde el 16 de marzo pasado, el país Alemán inició los controles fronterizos con cinco países: Austria, Dinamarca, Francia, Luxemburgo y Suiza. La motivación de las autoridades alemanas, fue desde el primer momento, aislar en la medida posible a su población del virus que tanto terror ha causado en prácticamente todo el mundo.

“Estando en Berlín empezamos a escuchar que probablemente ya no nos dejarían ingresar a Barcelona, en España, porque se habían cerrado las fronteras, para nosotros eso sí fue una mala noticia porque nuestro vuelo de regreso a México salía precisamente de España”.

Ante el difícil panorama que enfrentaban, Ernesto y su familia decidieron hablar con las autoridades alemanas en el aeropuerto de Berlín. “Nos dijeron, ¿para qué van a Barcelona?, nosotros les dijimos que de ahí salía nuestro vuelo de regreso a México y tras varias consultas entre ellos (las autoridades de Alemania), finalmente sí nos vendieron los boletos para dirigirnos a España”, explicó Ernesto.

Durante su estancia en Francia y Alemania, Ernesto y su familia fueron vistos como “bichos raros” debido a que la población originaria todavía no habían adoptado las medidas de prevención al extremo, como actualmente se manejan en México.

El encierro total

España es, hasta ahora, el segundo país del mundo con mayor cantidad de muertos a consecuencia de la nueva cepa de coronavirus: son más de 6 mil.

Debido a la contingencia sanitaria que se vive en ese país, Ernesto y el resto de su familia se vieron obligados a permanecer encerrados en un hotel contratado por Airbnb, sin posibilidad de salir a ningún lado.

“Desde que llegamos al aeropuerto nos monitorearon si teníamos síntomas y pues al descartarlos, nos fuimos a nuestro alojamiento y ahí nos quedamos sin salir durante tres días, la policía estaba vigilando todo el tiempo y para adquirir víveres de consumo diario, y para ello sólo podía ir una persona a comprar, y esa era mi hija o mi yerno”.

“Cuando las autoridades se encontraron a mi hija y mi yerno yendo al supermercado, les indicaron que ya no podían ir los dos a hacer las compras, aunque tuvieran la sana distancia de un metro, que de preferencia sólo podía salir uno”.

Fue hasta la llegada de la familia mexiquense a España que se vieron obligados a extremar las medidas preventivas para mantener a raya al coronavirus, tales como la sana distancia, el uso de cubrebocas y guantes, el lavado exhaustivo de manos y el uso de alcohol en gel al 70 por ciento, entre otros.

Para sorpresa de los paseantes, el traslado de su hotel al aeropuerto, se vieron obligados a contratar seis taxis, debido a que únicamente podían hacer uso uno por persona. Tras pasar un filtro sanitario muy minucioso, finalmente los dejaron abordar a su vuelo con destino a la Ciudad de México.

“Allá (en España), fueron muy meticulosos cuando estuvimos en el aeropuerto y teníamos el antecedente de haber estado en Francia y Alemania. Antes de abordar nuestro vuelo con destino a la Ciudad de México, nos tomaron la temperatura, nos tomaron datos y tras pasar por un filtro finalmente nos dejaron abordar el vuelo, pero en México sólo nos tomaron la temperatura, como que la revisión en México no fue tan tardada”, indicó.

Cuarentena

Desde su regreso a México, Ernesto y sus acompañantes de viaje se mantienen en aislamiento domiciliario para detectar si cuentan con síntomas del COVID-19, pero a más de cinco días todavía no hay registros que les hagan pensar que son portadores del virus que según las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, ya arrebató la vida a más de 18 mil personas y mantiene enfermas a más de 400 mil.

“Estamos aislados desde que llegamos, salimos a lo más indispensable como fue lo fue una consulta médica por una fractura que tuve, procuramos la higiene y al momento de salir utilizamos guantes y cubrebocas. El lavado de manos es bastante frecuente para evitar alguna situación”, agregó.

Finalmente Ernesto dio a conocer que en México todavía hay incredulidad sobre lo que el también llamado coronavirus ha causado en todo el mundo, la contingencia, el miedo social y el aislamiento total en como España, por lo que hizo un llamado a la población a mantenerse informados, a mantener la calma y a seguir las recomendaciones, pues ese es el procedimiento.