/ lunes 16 de mayo de 2022

#JuntosCrecemos | Dëjü: Red de apoyo familiar

El emprendimiento que se gestó en la cocina de un hogar tiene una línea actual de producción de ocho productos elaborados por la familia Gómez, son originarios de Toluca. El trabajo continúa siendo artesanal

La labor en familia, un sentido emprendedor, trabajo constante, además de una línea artesanal, ha generado el crecimiento y expansión de Dëjü, marca mexiquense de ocho productos de cacao.

Evelyn Gómez Loyola, creadora de la marca, no imaginó que el trabajo que inició en la cocina de su casa generaría un crecimiento importante y hoy su empresa tiene también como característica un espíritu altruista.

La marca de cacao Dëjü es una línea comercial de ocho productos distintos que se ha convertido en una pequeña empresa familiar mexiquense que pretende incentivar el consumo orgánico de este alimento.

El negocio nació hace once años en Toluca con una cualidad que no ha perdido, la producción y procesamiento artesanal del cacao. La pequeña fábrica opera su casa, que es donde se muele la semilla.

“Comencé moliendo el cacao en metate, ya después adquirí algunas otras herramientas para hacer más ágil la cadena de producción y también me he enfocado a la producción orgánica, para que sea de más calidad”.

CACAO ANCESTRAL

Dëjü no implica sólo una línea de productos, también incentiva el cultivo y producción artesanal del cacao, producto oriundo del sur de México.

Recuerda que todo comenzó cuando conoció a una productora de cacao, quien la capacitó para cultivarlo y aplicar la técnica de producción de chocolates.

La mayoría de las personas no saben de dónde viene el chocolate, las semillas y todo el proceso de cultivo y cómo se transforma después en tostado.

Actualmente, Evelyn produce ocho tipos de productos a partir del cacao: la sal de mar con cacao, tés, chocolates macizos de diferentes sabores, trufas, sazonador para carnes rojas, entre otros.

“Comencé con un solo producto y luego fui aprendiendo otras recetas”, comentó.

El proceso no ha sido fácil pues con sus primeras ventas adaptaron un espacio para satisfacer la demanda. Y es que debido a que su sistema de producción no es sistematizado, tardan hasta tres días en producir un solo artículo.

“Los procesos que más me llevan tiempo es el tostado y pelado del cacao”.

Actualmente están integrados en el negocio los dos hijos de Evelyn junto con sus sobrinos y su esposo.

Los productos de Dëjü se distribuyen en tiendas y por pedido de clientes, la mayoría del Estado de México, pero buscan ampliar su mercado a otras entidades. Además, la empresa está en proceso de registrar su marca para expandirse y registrar la patente de productos.

Evelyn señala que el 60% de los ingresos de la empresa son para volver a producir y el resto lo usa para expansión.

Los productos no contienen azúcar refinada, que es sustituida por miel natural y mascabados. Entre los beneficios nutricionales de los productos está el fortalecimiento de los huesos, ayuda a la digestión y tienen alto contenido energético.

Una línea hecha de forma artesanal

"Las enseñanzas en el proceso de producción del cacao, Evelyn Gómez lo comparte con sus hijos y su esposo. Ellos son la mano de obra y los comercializadores de los ocho tipos de alimentos que se fabrican en Dëjü.

“Cada uno de los integrantes de la familia tiene su función, hasta mi hija de ocho años está muy metida en el proceso”, explicó la emprendedora toluqueña.

La familia Gómez, dirigida por Evelyn, ha transformado su hogar en una fábrica artesanal de chocolates. “Al principio usaba mi cocina, pero ya luego hice un espacio donde preparo todo”, refirió.

El sueño de la fábrica de cacao nació porque Evelyn debía estar todo el tiempo en casa cuidando a sus hijos. Un día conoció a una artesana indígena del sur de México, quien le enseñó todo el proceso de la manipulación del cacao. Posteriormente, ella le heredó este gusto a sus hijos, quienes ahora son parte de la pequeña industria creada en casa.

“Mis hijos comenzaron solos a interesarse, les gusta el aroma del cacao, porque es muy mágico trabajar con el cacao”, comentó la microempresaria.

A la par de esto, su esposo se encarga de funciones que requieren otras habilidades como empaquetar los productos y moler el cacao.

“Sería mi objetivo que mis hijos se involucren más, que expandan el negocio”, externó Evelyn Gómez.

Tras once años del negocio familiar, la emprendedora señaló que lo único que le falta a su empresa es imagen corporativa, para tener su logotipo en sus etiquetas comerciales.

Siento que me hace falta imagen corporativa para tener más presencia y que mis productos tengan mi etiqueta.

Evelyn acudió la semana pasada a la primera Expo de Mujeres Emprendedoras Mexicanas realizada en Toluca, donde compartió experiencias con otras microempresarias.

Impulsa altruismo

La fábrica de cacao tiene una especial característica: aporta parte de sus ganancias a mujeres que también quieren emprender o están en una situación de vulnerabilidad.

De esta forma, le impregna un sentido humanista. “El 15% de nuestras ganancias las donamos, por ejemplo, ayudamos a mujeres con cáncer”, mencionó.

Cabe mencionar que las mujeres se acercan a Dëjü a aprender el proceso de producción para iniciar su propio negocio.

“Quiero rescatar el sabor original del cacao, no del chocolate”, mencionó.

La labor en familia, un sentido emprendedor, trabajo constante, además de una línea artesanal, ha generado el crecimiento y expansión de Dëjü, marca mexiquense de ocho productos de cacao.

Evelyn Gómez Loyola, creadora de la marca, no imaginó que el trabajo que inició en la cocina de su casa generaría un crecimiento importante y hoy su empresa tiene también como característica un espíritu altruista.

La marca de cacao Dëjü es una línea comercial de ocho productos distintos que se ha convertido en una pequeña empresa familiar mexiquense que pretende incentivar el consumo orgánico de este alimento.

El negocio nació hace once años en Toluca con una cualidad que no ha perdido, la producción y procesamiento artesanal del cacao. La pequeña fábrica opera su casa, que es donde se muele la semilla.

“Comencé moliendo el cacao en metate, ya después adquirí algunas otras herramientas para hacer más ágil la cadena de producción y también me he enfocado a la producción orgánica, para que sea de más calidad”.

CACAO ANCESTRAL

Dëjü no implica sólo una línea de productos, también incentiva el cultivo y producción artesanal del cacao, producto oriundo del sur de México.

Recuerda que todo comenzó cuando conoció a una productora de cacao, quien la capacitó para cultivarlo y aplicar la técnica de producción de chocolates.

La mayoría de las personas no saben de dónde viene el chocolate, las semillas y todo el proceso de cultivo y cómo se transforma después en tostado.

Actualmente, Evelyn produce ocho tipos de productos a partir del cacao: la sal de mar con cacao, tés, chocolates macizos de diferentes sabores, trufas, sazonador para carnes rojas, entre otros.

“Comencé con un solo producto y luego fui aprendiendo otras recetas”, comentó.

El proceso no ha sido fácil pues con sus primeras ventas adaptaron un espacio para satisfacer la demanda. Y es que debido a que su sistema de producción no es sistematizado, tardan hasta tres días en producir un solo artículo.

“Los procesos que más me llevan tiempo es el tostado y pelado del cacao”.

Actualmente están integrados en el negocio los dos hijos de Evelyn junto con sus sobrinos y su esposo.

Los productos de Dëjü se distribuyen en tiendas y por pedido de clientes, la mayoría del Estado de México, pero buscan ampliar su mercado a otras entidades. Además, la empresa está en proceso de registrar su marca para expandirse y registrar la patente de productos.

Evelyn señala que el 60% de los ingresos de la empresa son para volver a producir y el resto lo usa para expansión.

Los productos no contienen azúcar refinada, que es sustituida por miel natural y mascabados. Entre los beneficios nutricionales de los productos está el fortalecimiento de los huesos, ayuda a la digestión y tienen alto contenido energético.

Una línea hecha de forma artesanal

"Las enseñanzas en el proceso de producción del cacao, Evelyn Gómez lo comparte con sus hijos y su esposo. Ellos son la mano de obra y los comercializadores de los ocho tipos de alimentos que se fabrican en Dëjü.

“Cada uno de los integrantes de la familia tiene su función, hasta mi hija de ocho años está muy metida en el proceso”, explicó la emprendedora toluqueña.

La familia Gómez, dirigida por Evelyn, ha transformado su hogar en una fábrica artesanal de chocolates. “Al principio usaba mi cocina, pero ya luego hice un espacio donde preparo todo”, refirió.

El sueño de la fábrica de cacao nació porque Evelyn debía estar todo el tiempo en casa cuidando a sus hijos. Un día conoció a una artesana indígena del sur de México, quien le enseñó todo el proceso de la manipulación del cacao. Posteriormente, ella le heredó este gusto a sus hijos, quienes ahora son parte de la pequeña industria creada en casa.

“Mis hijos comenzaron solos a interesarse, les gusta el aroma del cacao, porque es muy mágico trabajar con el cacao”, comentó la microempresaria.

A la par de esto, su esposo se encarga de funciones que requieren otras habilidades como empaquetar los productos y moler el cacao.

“Sería mi objetivo que mis hijos se involucren más, que expandan el negocio”, externó Evelyn Gómez.

Tras once años del negocio familiar, la emprendedora señaló que lo único que le falta a su empresa es imagen corporativa, para tener su logotipo en sus etiquetas comerciales.

Siento que me hace falta imagen corporativa para tener más presencia y que mis productos tengan mi etiqueta.

Evelyn acudió la semana pasada a la primera Expo de Mujeres Emprendedoras Mexicanas realizada en Toluca, donde compartió experiencias con otras microempresarias.

Impulsa altruismo

La fábrica de cacao tiene una especial característica: aporta parte de sus ganancias a mujeres que también quieren emprender o están en una situación de vulnerabilidad.

De esta forma, le impregna un sentido humanista. “El 15% de nuestras ganancias las donamos, por ejemplo, ayudamos a mujeres con cáncer”, mencionó.

Cabe mencionar que las mujeres se acercan a Dëjü a aprender el proceso de producción para iniciar su propio negocio.

“Quiero rescatar el sabor original del cacao, no del chocolate”, mencionó.

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