/ sábado 21 de noviembre de 2020

Librería Ibáñez, la más antigua de Toluca que no aguantó el coronavirus

Abrió en 1952 cuando la familia Ibáñez llegó a Toluca proveniente del entonces Distrito Federal


Apenas rondan las 10 de la mañana y Ana Lidia Ibáñez ya está detrás de su mostrador y las estanterías con las pilas de libros. Ha sido un hábito que sigue desde su niñez, cuando su madre la apuraba para acomodar libros al salir de la escuela.

"Mi madre se podía estar aquí en la librería hasta la una de la mañana, esperando a mi padre con los pedidos de libros", recuerda Ana Lidia.

Pareciera que lo que cuenta, es una cita final o el último párrafo de un libro, porque la Librería Ibáñez de la calle Miguel Hidalgo bajará su cortina antes del 31 de diciembre de este año.

Fue el Covid-19 y la salud de doña María Martha Yáñez de Ibáñez, lo que obliga a tomar esa decisión a la familia de libreros.

"Es la más antigua de Toluca", explica Ana Lidia. Pero después de seis décadas, dos sismos y varias crisis, el Covid-19, es lo único que ha sido más fuerte que los cimientos de esta antigua casa de lectura.

Foto: Daniel Camacho | El Sol de Toluca

Para deshacerse de algunos libros, el local viste letreros de descuento del 15%, al 30% e incluso algunos ejemplares seleccionados tiene rebaja del 70%. No era habitual poner esos sellos en los ejemplares, porque cada libro de Ibáñez es nuevo, dice Ana Lidia.

"Nuestra librería no daba ofertas, por el argumento de que todos los libros son nuevos", explica.


Una rutina

Pasan las 10:00 horas y en el local 402 de Hidalgo ya hay algunos clientes. En la entrada, Ana Lidia y su hija Daniela colgaron una lona para publicitar el descuento del 70% en libros seleccionados. De junto está un estampado con un burrito dibujado y el eslogan que dice: "Si no leo, me aburro". Dice Ana Lidia que por esa estampa, los clientes le pusieron la "Librería del Burrito".

Foto: Daniel Camacho | El Sol de Toluca

"Así la conocen más algunos", ríe la comerciante con un rostro un tanto duro y nostálgico. Ahora los mostradores de la librería se separan con hule transparente y en la entrada pusieron un botellón de gel antibacterial. El hule borra la vista de los libros que están al fondo y tapa una computadora de uso diario, que es la única tecnología con que se atiende en Ibáñez.

A doña María Martha no le gustaban los aparatos, cuenta su hija. "Ella era de todo hacerlo con la memoria, ni calculadora podíamos usar", recuerda.


Una crisis

Poco cambió al interior de la Librería Ibáñez en 68 años, la estantería luce en el mismo lugar, solo se han cambiado algunas ediciones de un extremo al otro. Las novelas están al costado derecho, en varias hileras, mientras que las ediciones sobre leyes y Medicina al otro extremo y al fondo, a espaldas del mostrador principal, se ubica toda la colección de libros de texto y la serie "Sepan Cuentos".

Estos últimos títulos han sido el fuerte de la librería Ibáñez, con clientes que piden, apartan y consumen más libros. En los años mozos hubo filas de estudiantes afuera esperando un ejemplar, recuerda Ana Lidia. Ella es enfermera de profesión, pero siguió más el oficio de sus padres y el cariño por los libros.

"Los estudiantes esperaban hasta la noche por un ejemplar que mi padre surtía de la Ciudad de México", comenta.

A los libros los han cambiado de lugar algunas veces, pero al fin, siguen estando allí. Lo que sí cambió tres veces fue el numero de local y el nombre de la calle. Antes solía ser Morelos, y el número del negocio comenzó con el 32, luego pasó a ser el 304 y actualmente es el 402.


20 mil libros

La pequeña librería, no alberga menos de 20 mil ejemplares, y quizás más, por eso le duele a la familia cerrar el lugar. Por ahora es ambiguo decir qué pasará con ellos, ya piensan en donarlos a escuelas o venderlos a otra librería.

Mientras platica Ana Lidia, entraron un par de jóvenes estudiantes que se llevaron dos libros de los que se pusieron en el estante de 1 por 30 pesos y 2 por 50 pesos. También una familia que llegó por libros de texto. Esos clientes son los más frecuentes.

Foto: Daniel Camacho | El Sol de Toluca

Daniela, la hija de Ana Lidia será la última generación que verá en pie la librería Ibáñez, porque cierran el diciembre.

Pero la Librería Ibáñez, no ha sido la única que ha cerrado en recientes fechas, también clausuró la Cristal, Imagen y recién, la Morelos.

Don Juan Ignacio Ibáñez García y doña María Martha Yáñez y de Ibáñez, fueron los primeros en levantar una librería proveniente de la Ciudad de México en Toluca, pero ahora el virus y su pandemia han obligado bajar la cortina. Es una decisión final, repite Ana Lidia.


Apenas rondan las 10 de la mañana y Ana Lidia Ibáñez ya está detrás de su mostrador y las estanterías con las pilas de libros. Ha sido un hábito que sigue desde su niñez, cuando su madre la apuraba para acomodar libros al salir de la escuela.

"Mi madre se podía estar aquí en la librería hasta la una de la mañana, esperando a mi padre con los pedidos de libros", recuerda Ana Lidia.

Pareciera que lo que cuenta, es una cita final o el último párrafo de un libro, porque la Librería Ibáñez de la calle Miguel Hidalgo bajará su cortina antes del 31 de diciembre de este año.

Fue el Covid-19 y la salud de doña María Martha Yáñez de Ibáñez, lo que obliga a tomar esa decisión a la familia de libreros.

"Es la más antigua de Toluca", explica Ana Lidia. Pero después de seis décadas, dos sismos y varias crisis, el Covid-19, es lo único que ha sido más fuerte que los cimientos de esta antigua casa de lectura.

Foto: Daniel Camacho | El Sol de Toluca

Para deshacerse de algunos libros, el local viste letreros de descuento del 15%, al 30% e incluso algunos ejemplares seleccionados tiene rebaja del 70%. No era habitual poner esos sellos en los ejemplares, porque cada libro de Ibáñez es nuevo, dice Ana Lidia.

"Nuestra librería no daba ofertas, por el argumento de que todos los libros son nuevos", explica.


Una rutina

Pasan las 10:00 horas y en el local 402 de Hidalgo ya hay algunos clientes. En la entrada, Ana Lidia y su hija Daniela colgaron una lona para publicitar el descuento del 70% en libros seleccionados. De junto está un estampado con un burrito dibujado y el eslogan que dice: "Si no leo, me aburro". Dice Ana Lidia que por esa estampa, los clientes le pusieron la "Librería del Burrito".

Foto: Daniel Camacho | El Sol de Toluca

"Así la conocen más algunos", ríe la comerciante con un rostro un tanto duro y nostálgico. Ahora los mostradores de la librería se separan con hule transparente y en la entrada pusieron un botellón de gel antibacterial. El hule borra la vista de los libros que están al fondo y tapa una computadora de uso diario, que es la única tecnología con que se atiende en Ibáñez.

A doña María Martha no le gustaban los aparatos, cuenta su hija. "Ella era de todo hacerlo con la memoria, ni calculadora podíamos usar", recuerda.


Una crisis

Poco cambió al interior de la Librería Ibáñez en 68 años, la estantería luce en el mismo lugar, solo se han cambiado algunas ediciones de un extremo al otro. Las novelas están al costado derecho, en varias hileras, mientras que las ediciones sobre leyes y Medicina al otro extremo y al fondo, a espaldas del mostrador principal, se ubica toda la colección de libros de texto y la serie "Sepan Cuentos".

Estos últimos títulos han sido el fuerte de la librería Ibáñez, con clientes que piden, apartan y consumen más libros. En los años mozos hubo filas de estudiantes afuera esperando un ejemplar, recuerda Ana Lidia. Ella es enfermera de profesión, pero siguió más el oficio de sus padres y el cariño por los libros.

"Los estudiantes esperaban hasta la noche por un ejemplar que mi padre surtía de la Ciudad de México", comenta.

A los libros los han cambiado de lugar algunas veces, pero al fin, siguen estando allí. Lo que sí cambió tres veces fue el numero de local y el nombre de la calle. Antes solía ser Morelos, y el número del negocio comenzó con el 32, luego pasó a ser el 304 y actualmente es el 402.


20 mil libros

La pequeña librería, no alberga menos de 20 mil ejemplares, y quizás más, por eso le duele a la familia cerrar el lugar. Por ahora es ambiguo decir qué pasará con ellos, ya piensan en donarlos a escuelas o venderlos a otra librería.

Mientras platica Ana Lidia, entraron un par de jóvenes estudiantes que se llevaron dos libros de los que se pusieron en el estante de 1 por 30 pesos y 2 por 50 pesos. También una familia que llegó por libros de texto. Esos clientes son los más frecuentes.

Foto: Daniel Camacho | El Sol de Toluca

Daniela, la hija de Ana Lidia será la última generación que verá en pie la librería Ibáñez, porque cierran el diciembre.

Pero la Librería Ibáñez, no ha sido la única que ha cerrado en recientes fechas, también clausuró la Cristal, Imagen y recién, la Morelos.

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