/ lunes 20 de mayo de 2019

Tardías e insuficientes las medidas adoptadas ante contingencia ambiental: especialista

Niveles de contaminación requerían un paro en 40% de la Industria, asegura la presidenta del Movimiento Ecologista del Estado de México

De qué sirve tener una Secretaría de Medio Ambiente y direcciones de Medio Ambiente en cada municipio si no trabajan, no hay protocolos para enfrentar una contingencia luego de que en los últimos cinco años no ha habido un sólo día con calidad del aire aceptable, aseguró Luz María Gómez Ordóñez.

La presidenta del Movimiento Ecologista del Estado de México dijo que las medidas adoptadas por las autoridades la semana pasada fueron tardías e insuficientes, pues los niveles de contaminación requerían un paro en 40% de la Industria.

Destacó la gravedad de no mantener informada a la ciudadanía sobre los índices de la calidad del aire por los daños que causa a la salud, y comentó que aún cuando tenemos acceso masivo a la comunicación virtual, muchos ciudadanos ni siquiera están enterados de que existe la Red Automática de Monitoreo Atmosférico (RAMAT), la cual calificó como una acción positiva de los gobiernos y un avance importante, “pero si ya tenemos el registro diario de la contaminación no se justifica la inexistencia de medidas efectivas para reducirla ni protocolos de actuación en contingencias”.

Cuando se habla de urbanismo no se toma en cuenta hacer banquetas amplias, dejar espacios verdes, se sigue pensando en vialidades rápidas y no se piensa en el peatón, en construir deportivos y áreas verdes, lo cual debería ser un plan a mediano y largo plazo; al contrario, no les interesa saber qué está pasando con todos los incendios forestales que son provocados con la finalidad de ampliar el horizonte urbano.

La presidenta del MEEM reconoció que como sociedad nos hace falta involucrarnos en los temas ambientales, particularmente en lo que se refiere al cuidado de las áreas boscosas, a las que ya no se les puede llamar bosques por el grado de deterioro que enfrentan, y no permitir que las superficies de vocación forestal cambien su por el uso agrícola, de vialidades, turístico o urbano.

La contingencia ambiental puso en evidencia una vez más la falta de acción y efectividad de las instituciones responsables del medio ambiente, llámense como se llamen y ya sean del ámbito federal, estatal o municipal.

Algo que va muy ligado a la contaminación es el desarrollo urbano y, sobre todo, la planificación del desarrollo urbano, pues no se está cuidando un equilibrio entre área construida y área de amortiguamiento, que son las ecológicas o de conservación ambiental que ni siquiera están consideradas, se está permitiendo la compra de terrenos al mejor postor.

Es decir, precisó, no tenemos áreas que mitiguen la contaminación producida por el desarrollo urbano, la actividad industrial y la circulación de un número importante de vehículos que contribuyen a agravar los niveles de contaminantes en el valle de Toluca, los cuales han estado, incluso, por arriba de los de la Ciudad de México.

Finalmente, recordó que la Organización Mundial de la Salud ha establecido como superficie óptima mínima para el bienestar humano, entre 9 y 16 metros de área verde por habitante, por lo que hace falta hacer un cálculo sobre el número de habitantes para determinar el tamaño idóneo de áreas verdes para el Valle de Toluca y tomar medidas urgentes para satisfacer este derecho humano.

De qué sirve tener una Secretaría de Medio Ambiente y direcciones de Medio Ambiente en cada municipio si no trabajan, no hay protocolos para enfrentar una contingencia luego de que en los últimos cinco años no ha habido un sólo día con calidad del aire aceptable, aseguró Luz María Gómez Ordóñez.

La presidenta del Movimiento Ecologista del Estado de México dijo que las medidas adoptadas por las autoridades la semana pasada fueron tardías e insuficientes, pues los niveles de contaminación requerían un paro en 40% de la Industria.

Destacó la gravedad de no mantener informada a la ciudadanía sobre los índices de la calidad del aire por los daños que causa a la salud, y comentó que aún cuando tenemos acceso masivo a la comunicación virtual, muchos ciudadanos ni siquiera están enterados de que existe la Red Automática de Monitoreo Atmosférico (RAMAT), la cual calificó como una acción positiva de los gobiernos y un avance importante, “pero si ya tenemos el registro diario de la contaminación no se justifica la inexistencia de medidas efectivas para reducirla ni protocolos de actuación en contingencias”.

Cuando se habla de urbanismo no se toma en cuenta hacer banquetas amplias, dejar espacios verdes, se sigue pensando en vialidades rápidas y no se piensa en el peatón, en construir deportivos y áreas verdes, lo cual debería ser un plan a mediano y largo plazo; al contrario, no les interesa saber qué está pasando con todos los incendios forestales que son provocados con la finalidad de ampliar el horizonte urbano.

La presidenta del MEEM reconoció que como sociedad nos hace falta involucrarnos en los temas ambientales, particularmente en lo que se refiere al cuidado de las áreas boscosas, a las que ya no se les puede llamar bosques por el grado de deterioro que enfrentan, y no permitir que las superficies de vocación forestal cambien su por el uso agrícola, de vialidades, turístico o urbano.

La contingencia ambiental puso en evidencia una vez más la falta de acción y efectividad de las instituciones responsables del medio ambiente, llámense como se llamen y ya sean del ámbito federal, estatal o municipal.

Algo que va muy ligado a la contaminación es el desarrollo urbano y, sobre todo, la planificación del desarrollo urbano, pues no se está cuidando un equilibrio entre área construida y área de amortiguamiento, que son las ecológicas o de conservación ambiental que ni siquiera están consideradas, se está permitiendo la compra de terrenos al mejor postor.

Es decir, precisó, no tenemos áreas que mitiguen la contaminación producida por el desarrollo urbano, la actividad industrial y la circulación de un número importante de vehículos que contribuyen a agravar los niveles de contaminantes en el valle de Toluca, los cuales han estado, incluso, por arriba de los de la Ciudad de México.

Finalmente, recordó que la Organización Mundial de la Salud ha establecido como superficie óptima mínima para el bienestar humano, entre 9 y 16 metros de área verde por habitante, por lo que hace falta hacer un cálculo sobre el número de habitantes para determinar el tamaño idóneo de áreas verdes para el Valle de Toluca y tomar medidas urgentes para satisfacer este derecho humano.