/ lunes 9 de septiembre de 2019

Mirada Empresarial / Exigir la mejor política económica


Un horizonte complicado se vislumbra para el futuro más cercano respecto a la economía, con una creciente expectativa en torno al año venidero para la nueva administración federal. Sobre todo por cuanto se hace para no aceptar las evidencias irrebatibles de la realidad.

Los números, los indicadores, los resultados en la mayoría de los vértices de nuestra economía han sido muy poco benéficos para los actores de ese circuito, que son a fin de cuentas todos los ciudadanos de este país. Debo ser enfático: la economía nos atañe a todos y cada uno de los mexicanos. Particularmente ahora que el panorama mundial está tan nublado gracias a la guerra comercial de Estados Unidos con China con todas sus consecuencias.

Desde el sector empresarial, tenemos una gran inquietud: que el paquete económico sea sensiblemente sumiso a las decisiones verticales y unilaterales del ejecutivo. Sobre advertencia no hay engaño, dice el refrán, y las palabras del ex Secretario de Hacienda y Crédito Público, Carlos Urzúa, revelan un panorama de preocupación.

A ello, se debe sumar la proclividad que ha mostrado el Congreso a dejar abiertos los resquicios por los cuales el ejecutivo ha dosificado su poder, los cuales van desde las instrucciones a sus funcionarios durante las mañaneras, pasando por los memorándums, las asignaciones directas, las asignaciones de funcionarios desde la Suprema Corte hasta de algunas fiscalías. No podemos olvidar los sustanciales cambios, reformas o desapariciones: Aeropuerto, Tren Maya, Guardia Nacional, superdelegados, Secretaría de Seguridad Pública, el Estado Mayor Presidencial y se creó el Banco del Bienestar, además de la larga lista legislativa.

Por eso, la inquietud es relevante en torno a la propuesta del paquete económico y a cómo responderán los legisladores al mismo. En esta columna hemos sido enfáticos respecto a los resultados y los datos que muestran la poca acertada conducción de nuestra economía, que se refleja en los resultados evidentes en el crecimiento, el desarrollo, la inversión, los índices de confianza del consumidor nacional e internacional, sumado a la política energética.

Hay que ser claros. Las cosas no han salido bien. Y podrán mejorar, sin duda, si se toman las decisiones con la claridad que da el análisis concreto, inteligente, lógico e independiente de la realidad. Es preciso que se rindan cuentas claras y que se hagan con datos reales y verídicos. No con esos “otros datos” en los que tanto se escuda o justifica.

Es necesario, hoy más que nunca, retomar el buen camino de nuestra economía. Y el paquete económico para el 2020 es el mejor medio.

@GilbertoSauzaMa


Un horizonte complicado se vislumbra para el futuro más cercano respecto a la economía, con una creciente expectativa en torno al año venidero para la nueva administración federal. Sobre todo por cuanto se hace para no aceptar las evidencias irrebatibles de la realidad.

Los números, los indicadores, los resultados en la mayoría de los vértices de nuestra economía han sido muy poco benéficos para los actores de ese circuito, que son a fin de cuentas todos los ciudadanos de este país. Debo ser enfático: la economía nos atañe a todos y cada uno de los mexicanos. Particularmente ahora que el panorama mundial está tan nublado gracias a la guerra comercial de Estados Unidos con China con todas sus consecuencias.

Desde el sector empresarial, tenemos una gran inquietud: que el paquete económico sea sensiblemente sumiso a las decisiones verticales y unilaterales del ejecutivo. Sobre advertencia no hay engaño, dice el refrán, y las palabras del ex Secretario de Hacienda y Crédito Público, Carlos Urzúa, revelan un panorama de preocupación.

A ello, se debe sumar la proclividad que ha mostrado el Congreso a dejar abiertos los resquicios por los cuales el ejecutivo ha dosificado su poder, los cuales van desde las instrucciones a sus funcionarios durante las mañaneras, pasando por los memorándums, las asignaciones directas, las asignaciones de funcionarios desde la Suprema Corte hasta de algunas fiscalías. No podemos olvidar los sustanciales cambios, reformas o desapariciones: Aeropuerto, Tren Maya, Guardia Nacional, superdelegados, Secretaría de Seguridad Pública, el Estado Mayor Presidencial y se creó el Banco del Bienestar, además de la larga lista legislativa.

Por eso, la inquietud es relevante en torno a la propuesta del paquete económico y a cómo responderán los legisladores al mismo. En esta columna hemos sido enfáticos respecto a los resultados y los datos que muestran la poca acertada conducción de nuestra economía, que se refleja en los resultados evidentes en el crecimiento, el desarrollo, la inversión, los índices de confianza del consumidor nacional e internacional, sumado a la política energética.

Hay que ser claros. Las cosas no han salido bien. Y podrán mejorar, sin duda, si se toman las decisiones con la claridad que da el análisis concreto, inteligente, lógico e independiente de la realidad. Es preciso que se rindan cuentas claras y que se hagan con datos reales y verídicos. No con esos “otros datos” en los que tanto se escuda o justifica.

Es necesario, hoy más que nunca, retomar el buen camino de nuestra economía. Y el paquete económico para el 2020 es el mejor medio.

@GilbertoSauzaMa