/ martes 19 de septiembre de 2023

Rescate Tierra | ¿Cuál es el color de la muerte? 

¿Dónde está sepulcro tu victoria, dónde oh muerte, tu aguijón? En los velorios en México, el color mas usado es el negro. Cuando algún amigo o familiar deja este mundo en la reunión para acompañar a la familia y al cuerpo del amigo, se procura por vestir de negro. Los judíos ante un dolor grande se cubrían de ceniza y silicio y, hace 2 mil años, amortajaban al muerto. En eventos religiosos del país, el morado purpura o guinda, no faltan y por el sur del estado, allá en Luvianos, acompañaban el cadáver del amigo al calor de unos tragos de mezcal y hasta le llevaban serenata al panteón, esperando no encontrar su espíritu vagando entre las tumbas.

El ser humano parece temer a la muerte, porque desconoce el lugar al que irá cuando su corazón deje de latir, sus pulmones no respiren y su cerebro no muestre una actitud consciente. Ese instante en que las células del cuerpo comienzan a licuarse, la membrana celular se rompe, y los espacios entre órganos y cavidades comienzan a llenarse de líquido y gases, pero nada de eso se siente, el ser humano ha muerto.

¿Qué hay después de la muerte? ¿a dónde va el espíritu? ¿existirá el infierno? El seol de los judíos, y los anillos de los que escribió Dante, -Aligheri, no Delgado- mientras buscaba a Beatriz, su amada al igual que griegos y romanos imaginaron un lugar de castigo y abandono, al que se llegaba cruzando la Estigia, una laguna, que separaba la zona de vivos y muertos, a donde los fallecidos eran trasladados, en la barca de Caronte.

Hay quienes creen que el hombre no muere, reencarna en algo mejor o peor de lo que era -incluyendo animales- y dependiendo del comportamiento tenido en la vida, pertenecer a las castas mas bajas de su sociedad o renacer en perro o vaca.

Los vikingos anhelaban muertes de guerreros, para ir al Valhala y seguir la fiesta y los pleitos, hay quienes en el presente eso creen y hay pueblos que ven a sus muertos como semideidades que cuidan de la familia, desde algún lugar del éter.

No puedo dejar de mencionar la versión mas simple, cuando uno muere, no hay más, todo termina.

Hay estudios que afirman que al expirar un cuerpo un cierto numero de gramos de peso se pierden. Personas que han regresado de una posible muerte afirman haber visto su cuerpo inerme, algunos dicen haber visto un aura de color, vivo u oscuro, rodeando el cuerpo, dependiendo de las condiciones de la muerte y la bondad o maldad de la persona.

En caso de existir un juicio final, muchos no saldríamos bien librados ante los argumentos del juez, cada quien sabe de que pata cojea y si tiene algo de que arrepentirse, de allí la importancia de tener buen abogado.

El libro de Henri Cami, “El juicio final”, aborda el tema de la muerte, resurrección y juicio, como una comedia, donde resucitan todos los seres muertos del planeta, Atila, Robespiere, Rouseau, Juárez, varios pordioseros y personas sin hogar entre ellos, “Sinquinto”, enamorados y parejas casadas dos o tres veces. Para alimentar a los resucitados, se hace una multiplicación de pollos y los ángeles de la guarda son los encargados de servir los platos. A la espera del juicio, los que sabían que en su corrupción habían mentido, robado, asesinado, empobrecido a la gente, abusado de los débiles, violado a niños, mujeres y hombres o hecho negocios sin importarles destruir el mundo, buscaron cambiar lugar con los mendicantes, vistiendo sus ropas para llegar al juicio usurpando el lugar de los pobres e intentando engañar al juez.

Sobra decir que no lo lograron y debieron entregar las cuentas de sus actos, sin importar el color de su muerte.

Pedro_gomez77@hotmail.com

Licenciado en Comunicación por la UAEM

Maestrando en Periodismo Político por la Carlos Septién

¿Dónde está sepulcro tu victoria, dónde oh muerte, tu aguijón? En los velorios en México, el color mas usado es el negro. Cuando algún amigo o familiar deja este mundo en la reunión para acompañar a la familia y al cuerpo del amigo, se procura por vestir de negro. Los judíos ante un dolor grande se cubrían de ceniza y silicio y, hace 2 mil años, amortajaban al muerto. En eventos religiosos del país, el morado purpura o guinda, no faltan y por el sur del estado, allá en Luvianos, acompañaban el cadáver del amigo al calor de unos tragos de mezcal y hasta le llevaban serenata al panteón, esperando no encontrar su espíritu vagando entre las tumbas.

El ser humano parece temer a la muerte, porque desconoce el lugar al que irá cuando su corazón deje de latir, sus pulmones no respiren y su cerebro no muestre una actitud consciente. Ese instante en que las células del cuerpo comienzan a licuarse, la membrana celular se rompe, y los espacios entre órganos y cavidades comienzan a llenarse de líquido y gases, pero nada de eso se siente, el ser humano ha muerto.

¿Qué hay después de la muerte? ¿a dónde va el espíritu? ¿existirá el infierno? El seol de los judíos, y los anillos de los que escribió Dante, -Aligheri, no Delgado- mientras buscaba a Beatriz, su amada al igual que griegos y romanos imaginaron un lugar de castigo y abandono, al que se llegaba cruzando la Estigia, una laguna, que separaba la zona de vivos y muertos, a donde los fallecidos eran trasladados, en la barca de Caronte.

Hay quienes creen que el hombre no muere, reencarna en algo mejor o peor de lo que era -incluyendo animales- y dependiendo del comportamiento tenido en la vida, pertenecer a las castas mas bajas de su sociedad o renacer en perro o vaca.

Los vikingos anhelaban muertes de guerreros, para ir al Valhala y seguir la fiesta y los pleitos, hay quienes en el presente eso creen y hay pueblos que ven a sus muertos como semideidades que cuidan de la familia, desde algún lugar del éter.

No puedo dejar de mencionar la versión mas simple, cuando uno muere, no hay más, todo termina.

Hay estudios que afirman que al expirar un cuerpo un cierto numero de gramos de peso se pierden. Personas que han regresado de una posible muerte afirman haber visto su cuerpo inerme, algunos dicen haber visto un aura de color, vivo u oscuro, rodeando el cuerpo, dependiendo de las condiciones de la muerte y la bondad o maldad de la persona.

En caso de existir un juicio final, muchos no saldríamos bien librados ante los argumentos del juez, cada quien sabe de que pata cojea y si tiene algo de que arrepentirse, de allí la importancia de tener buen abogado.

El libro de Henri Cami, “El juicio final”, aborda el tema de la muerte, resurrección y juicio, como una comedia, donde resucitan todos los seres muertos del planeta, Atila, Robespiere, Rouseau, Juárez, varios pordioseros y personas sin hogar entre ellos, “Sinquinto”, enamorados y parejas casadas dos o tres veces. Para alimentar a los resucitados, se hace una multiplicación de pollos y los ángeles de la guarda son los encargados de servir los platos. A la espera del juicio, los que sabían que en su corrupción habían mentido, robado, asesinado, empobrecido a la gente, abusado de los débiles, violado a niños, mujeres y hombres o hecho negocios sin importarles destruir el mundo, buscaron cambiar lugar con los mendicantes, vistiendo sus ropas para llegar al juicio usurpando el lugar de los pobres e intentando engañar al juez.

Sobra decir que no lo lograron y debieron entregar las cuentas de sus actos, sin importar el color de su muerte.

Pedro_gomez77@hotmail.com

Licenciado en Comunicación por la UAEM

Maestrando en Periodismo Político por la Carlos Septién