/ sábado 20 de abril de 2019

Resignificado de los Derechos Humanos

Cero tolerancia al maltrato infantil


Cultivar los derechos humanos desde la primera edad, es una obligación adquirida por las personas que deciden ser padres, madres o tutores; se trata de un camino en el que se deben cultivar valores como la solidaridad, el respeto, la honestidad, la tolerancia, entre otros que ayudan a impulsar el desarrollo pleno de niñas y niños.

Ese compromiso de crianza permitirá la construcción de la autoestima de los menores y la adquisición de experiencias que servirán para que se desempeñen en la escuela y la sociedad en donde se adquieren otros valores y se refuerzan los ya aprendidos, completando un círculo virtuoso.

Cuando en el seno del hogar se corrompen las obligaciones de crianza o, peor aún, se violenta a los menores, se pone en riesgo su integridad física y emocional.

Un menor que ha sufrido cualquier tipo de abuso corre un alto riesgo de convertirse en un ser humano incapaz de desarrollar habilidades emocionales positivas y propenso a cometer actos autodestructivos o de abuso hacia otros seres vivos, lo que lo imposibilita a vivir en sociedad. Por ello el maltrato infantil es ya considerado como un problema de salud pública.

Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), en México 70% de las niñas y adolescentes ha sido víctima de agresión en sus hogares; mientras que 60% de los niños de uno a 14 años han experimentado algún método violento de disciplina.

Los padres debemos educar con respeto, sembrar valores, facilitar costumbres y conocimientos, escuchar, enseñar con el ejemplo y acariciar con amor.

Como escribió el poeta del exilio Jalil Gibran, “... tú eres el arco del cual tus hijos, como flechas vivas son lanzados. Deja que la inclinación en tu mano de arqueo sea hacia la felicidad.”

Los hijos no son una propiedad de los padres. Si bien a los adultos les corresponde consensuar reglas de convivencia, éstas no deben ser impuestas con violencia ni actos de autoritarismo; por el contrario, el hogar debe ser el espacio en donde los menores aprendan sobre diálogo, respeto y tolerancia.

En la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México impulsamos la cultura de respeto hacia las niñas, niños y adolescentes, capacitando a las escuelas y al sector social, para erradicar este mal de todo hogar y espacio público.

Con actividades de investigación, capacitación, enseñanza, recepción de quejas, investigaciones de oficio y recomendaciones, velamos por los derechos de los menores, sobre todo por aquellos que se encuentran en situación de vulnerabilidad.

No obstante, la mayor y más importante decisión es la que cada uno toma para respetar, proteger y defender a niñas y niños de los embates sociales, particulares, públicos y privados que menoscaban su dignidad, integridad y seguridad. Ellos, son de todos, a todos nos corresponde cuidarlos.

Cero tolerancia al maltrato infantil


Cultivar los derechos humanos desde la primera edad, es una obligación adquirida por las personas que deciden ser padres, madres o tutores; se trata de un camino en el que se deben cultivar valores como la solidaridad, el respeto, la honestidad, la tolerancia, entre otros que ayudan a impulsar el desarrollo pleno de niñas y niños.

Ese compromiso de crianza permitirá la construcción de la autoestima de los menores y la adquisición de experiencias que servirán para que se desempeñen en la escuela y la sociedad en donde se adquieren otros valores y se refuerzan los ya aprendidos, completando un círculo virtuoso.

Cuando en el seno del hogar se corrompen las obligaciones de crianza o, peor aún, se violenta a los menores, se pone en riesgo su integridad física y emocional.

Un menor que ha sufrido cualquier tipo de abuso corre un alto riesgo de convertirse en un ser humano incapaz de desarrollar habilidades emocionales positivas y propenso a cometer actos autodestructivos o de abuso hacia otros seres vivos, lo que lo imposibilita a vivir en sociedad. Por ello el maltrato infantil es ya considerado como un problema de salud pública.

Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), en México 70% de las niñas y adolescentes ha sido víctima de agresión en sus hogares; mientras que 60% de los niños de uno a 14 años han experimentado algún método violento de disciplina.

Los padres debemos educar con respeto, sembrar valores, facilitar costumbres y conocimientos, escuchar, enseñar con el ejemplo y acariciar con amor.

Como escribió el poeta del exilio Jalil Gibran, “... tú eres el arco del cual tus hijos, como flechas vivas son lanzados. Deja que la inclinación en tu mano de arqueo sea hacia la felicidad.”

Los hijos no son una propiedad de los padres. Si bien a los adultos les corresponde consensuar reglas de convivencia, éstas no deben ser impuestas con violencia ni actos de autoritarismo; por el contrario, el hogar debe ser el espacio en donde los menores aprendan sobre diálogo, respeto y tolerancia.

En la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México impulsamos la cultura de respeto hacia las niñas, niños y adolescentes, capacitando a las escuelas y al sector social, para erradicar este mal de todo hogar y espacio público.

Con actividades de investigación, capacitación, enseñanza, recepción de quejas, investigaciones de oficio y recomendaciones, velamos por los derechos de los menores, sobre todo por aquellos que se encuentran en situación de vulnerabilidad.

No obstante, la mayor y más importante decisión es la que cada uno toma para respetar, proteger y defender a niñas y niños de los embates sociales, particulares, públicos y privados que menoscaban su dignidad, integridad y seguridad. Ellos, son de todos, a todos nos corresponde cuidarlos.