/ martes 6 de abril de 2021

Rescate Tierra | C-19, Política, elecciones, seguridad, salud, economía ¿Qué más afectará? 


El ministro de Eslovaquia, Igor Matovic, dimitió a consecuencia de contratar la vacuna Sputnik para su país. Los laboratorios Astra-Zeneca sufren intentos de desacreditación rusa, por su reactivo. México anuncia que pronto llegan las vacunas y no llegan; se retrasan, se almacenan y hasta por accidente las enfermeras dejan de aplicar las dosis.

El circo de pasiones globales que ha desatado el C-19 son dolorosas, hilarantes, prejuiciosas, irracionales, egoístas, morbosas, destructivas y mortales.

Las relaciones mundiales han cambiado. Nuestras economías interdependientes, para impulsar la economía global, fueron dañadas. En todos los países, quienes más sufren, son los de menos recursos. Ellos han sido despedidos, su salario fue reducido a la mitad, sus hijos dejaron de estudiar por el costo de las escuelas, la alimentación cambió por los precios elevados de los productos necesarios. Es doloroso, ver crecer el número de indigentes en las calles y sufrir la delincuencia como estrategia de supervivencia. Hilarante, ver al responsable de orientar las medidas preventivas de la pandemia, incumplirlas y cambiar datos e instrucciones a cada momento. Prejuiciosas, porque antes de tener información correcta para actuar, se dictaron medidas incorrectas que incrementaron los muertos, dañaron la economía, el bolsillo de las familias, su salud, empleo y protección.

Fue dañado el sistema de investigación nacional de manera irracional al quitarle recursos que hubieran servido en el establecimiento de medidas para controlar la pandemia. Pero, también se le quitó presupuesto a la salud, el trabajo, la alimentación y la prestación de servicios, elevando los precios de productos necesarios, haciéndolos inalcanzables y empobreciendo más a los ciudadanos del mundo.

El fenómeno afecta a las naciones, solucionarlo requiere la participación de todos los países, sin embargo, observamos un espíritu egoísta, que no comparte la solución, que miente para aparentar trabajo y generar paz. Que observa morbosamente, como enferman y mueren personas, se destruyen familias, crece el número de huérfanos, la violencia en el hogar, contra las mujeres, los varones y los hijos, sin hacer nada, esperando que el problema se desvanezca naturalmente, cuando los que han de morir, mueran.

Ahora, hasta electoralmente se usa el C-19, para generar simpatía y generar votos. Detener el contacto en candidatos y votantes. Esconder el discurso que atraiga al elector y confundirlo. Ocurre en varias naciones. La crisis provocada por la pandemia, cambio el equilibrio del mundo. Reconstruir el bienestar social que existía, con todas sus imperfecciones, será harto difícil. Es necesario un nuevo pacto que proteja la vida, bienestar, trabajo y sueldo de las personas, eliminando la inseguridad que los impulsa a una espiral de violencia, que, ninguna Nación quiere.

A México, le toca comenzar en casa. Que los empleadores vuelvan a pagar su sueldo completo a los trabajadores. Que los precios de los alimentos y productos que subieron de precio, bajen. La vacunación llegue a todos, sin condiciones. El apoyo a empresarios y empresas que brindan trabajo, regrese.

Sólo, siendo menos egoístas y ayudándonos todos, lograremos evolucionar positivamente, en la nueva realidad global que vivimos. Lo contrario generará inestabilidad, pobreza, violencia y muerte y eso… No lo queremos.


El ministro de Eslovaquia, Igor Matovic, dimitió a consecuencia de contratar la vacuna Sputnik para su país. Los laboratorios Astra-Zeneca sufren intentos de desacreditación rusa, por su reactivo. México anuncia que pronto llegan las vacunas y no llegan; se retrasan, se almacenan y hasta por accidente las enfermeras dejan de aplicar las dosis.

El circo de pasiones globales que ha desatado el C-19 son dolorosas, hilarantes, prejuiciosas, irracionales, egoístas, morbosas, destructivas y mortales.

Las relaciones mundiales han cambiado. Nuestras economías interdependientes, para impulsar la economía global, fueron dañadas. En todos los países, quienes más sufren, son los de menos recursos. Ellos han sido despedidos, su salario fue reducido a la mitad, sus hijos dejaron de estudiar por el costo de las escuelas, la alimentación cambió por los precios elevados de los productos necesarios. Es doloroso, ver crecer el número de indigentes en las calles y sufrir la delincuencia como estrategia de supervivencia. Hilarante, ver al responsable de orientar las medidas preventivas de la pandemia, incumplirlas y cambiar datos e instrucciones a cada momento. Prejuiciosas, porque antes de tener información correcta para actuar, se dictaron medidas incorrectas que incrementaron los muertos, dañaron la economía, el bolsillo de las familias, su salud, empleo y protección.

Fue dañado el sistema de investigación nacional de manera irracional al quitarle recursos que hubieran servido en el establecimiento de medidas para controlar la pandemia. Pero, también se le quitó presupuesto a la salud, el trabajo, la alimentación y la prestación de servicios, elevando los precios de productos necesarios, haciéndolos inalcanzables y empobreciendo más a los ciudadanos del mundo.

El fenómeno afecta a las naciones, solucionarlo requiere la participación de todos los países, sin embargo, observamos un espíritu egoísta, que no comparte la solución, que miente para aparentar trabajo y generar paz. Que observa morbosamente, como enferman y mueren personas, se destruyen familias, crece el número de huérfanos, la violencia en el hogar, contra las mujeres, los varones y los hijos, sin hacer nada, esperando que el problema se desvanezca naturalmente, cuando los que han de morir, mueran.

Ahora, hasta electoralmente se usa el C-19, para generar simpatía y generar votos. Detener el contacto en candidatos y votantes. Esconder el discurso que atraiga al elector y confundirlo. Ocurre en varias naciones. La crisis provocada por la pandemia, cambio el equilibrio del mundo. Reconstruir el bienestar social que existía, con todas sus imperfecciones, será harto difícil. Es necesario un nuevo pacto que proteja la vida, bienestar, trabajo y sueldo de las personas, eliminando la inseguridad que los impulsa a una espiral de violencia, que, ninguna Nación quiere.

A México, le toca comenzar en casa. Que los empleadores vuelvan a pagar su sueldo completo a los trabajadores. Que los precios de los alimentos y productos que subieron de precio, bajen. La vacunación llegue a todos, sin condiciones. El apoyo a empresarios y empresas que brindan trabajo, regrese.

Sólo, siendo menos egoístas y ayudándonos todos, lograremos evolucionar positivamente, en la nueva realidad global que vivimos. Lo contrario generará inestabilidad, pobreza, violencia y muerte y eso… No lo queremos.

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