/ sábado 25 de enero de 2020

¿Ya conoces los tradicionales pambazos de Valle de Bravo?

La elaboración de este antojito mexicano puede poner a prueba los paladares más exigentes

Los pambazos forman parte de la gama de antojitos que ofrecen los puestos colocados en las ciudades, ya sea en la casa de algún vecino o en un establecimiento encargado de brindar productos gastronómicos.

En Valle de Bravo, al igual que en otros municipios del sur mexiquense, los pambazos tiene un sabor y una forma diferente, al igual que la forma en que se hace en las panaderías para surtir a los puestos de antojitos mexicanos.

En la panadería del Rayito, ubicada a dos cuadras del centro del Pueblo Mágico, diariamente realizan este pan para venderlo a quien guste comerlo en una ocasión especial o en un simple día de antojo.

Nosotros hemos ido por allá, y pedimos un pambazo pero nos dan una telera, y les decimos queremos un pambazo no una telera, pero es que el pambazo de Toluca y el de la Ciudad de México así es, pero aquí en Valle es muy diferente, todo es diferente, el tamaño, el sabor, el procedimiento”, platicó Marcelino Jiménez García, panadero del Rayito.

En entrevista con El Sol de Toluca, explicó el procedimiento que realizan día con día para vender los “famosos” pambazos de Valle de Bravo.

Diario mezclan 10 kilos de harina, 1 kilo de manteca, 200 gramos de sal, ½ kilo de azúcar y levadura para que esponje, con estas porciones realizan 300 piezas de sabor auténtico vallesano. Cada pieza de pan de pambazo pesa alrededor de 50 gramos.

Hacerlos es todo un ritual gastronómico. Marcelino Jiménez explicó que primero se mezclan todos los ingredientes en una máquina especial; luego la masa mezclada se coloca en otra la cual corta la masa en los tamaños adecuados para que con las manos le den la forma ovalada que tienen.

Posteriormente, las piezas formadas se colocan en las charolas que deben de estar justo al lado del horno donde se mete el pan, para que se esponje.

El aire le perjudica, este solo esponja con el calor, el calor del clima de aquí del horno hace que la masa fermente y ya se esponje para poder hornear”, dijo Marcelino Jiménez.

Después de media hora, se esponja la pieza, lo que indica que deberá de ser introducida al interior del horno durante 15 minutos para su precocción.

“Este pambazo debe de salir blanco, cocido, pero blanco, para cuando se eche al aceite sea para dorar”, añadió.

A pesar que ya se puede consumir así el pan para pambazo, la tradición gastronómica dice que debe de freírse en aceite para su degustación, y debe de hacerse así, cerrado el pan, de lo contrario, absorberá el aceite y no se freiría.

El costo de la pieza de pan para pambazo es de dos pesos y quién lo comercializa como antojito mexicano relleno de distintos guisados, lo oferta en 15 pesos en promedio.

De esta forma, la gastronomía vallesana vuelve a dar un producto más a los visitantes del Pueblo Mágico, complementando cada vez más su estadía turística en esta región del Estado de México. “Por eso somos famosos, por el pambazo”, dijo Marcelino Jiménez.

Posterior a la precocción del pan para pambazo y su comercialización, se debe de freír y rellenar de guisados para comerse. Este proceso parecería fácil a simple vista; sin embargo no lo es, pues quienes lo venden, aseguran que si el aceite no es suficiente y no está a temperatura alta, se puede quemar o solo remojar.

"Debe de tener mucho aceite y bien caliente, porque cuando lo eche es para que se dore, quede de color cafecito, no negro ni blanco, no debe de quemarse y sacarse crudo"
, comentó la señora Guadalupe Rebollar.

Ella, quién venden este producto en las calles aledañas al centro del pueblo mágico, explicó que para hacer el pambazo vallesano ideal, debe de contar con suficiente aceite y caliente, de esta forma se creará la corteza del pan y por dentro quedará listo para terminar de prepararse.

"Una vez que ya está, lo sacas, dejas que se enfríe, luego lo partes por mitad, le untas frijoles, le pones su relleno, lechuga, crema, queso, salsa y ahora si ya esta para comerse
", habló sobre la preparación final del pambazo la señora Lupita Rebollar.

Carne de res deshebrada, pata de res en vinagre, tinga de pollo y de res, rajas, papas con chorizo, picadillo son algunos de los guisos más populares entre los gustos de los vallesano.

Los pambazos forman parte de la gama de antojitos que ofrecen los puestos colocados en las ciudades, ya sea en la casa de algún vecino o en un establecimiento encargado de brindar productos gastronómicos.

En Valle de Bravo, al igual que en otros municipios del sur mexiquense, los pambazos tiene un sabor y una forma diferente, al igual que la forma en que se hace en las panaderías para surtir a los puestos de antojitos mexicanos.

En la panadería del Rayito, ubicada a dos cuadras del centro del Pueblo Mágico, diariamente realizan este pan para venderlo a quien guste comerlo en una ocasión especial o en un simple día de antojo.

Nosotros hemos ido por allá, y pedimos un pambazo pero nos dan una telera, y les decimos queremos un pambazo no una telera, pero es que el pambazo de Toluca y el de la Ciudad de México así es, pero aquí en Valle es muy diferente, todo es diferente, el tamaño, el sabor, el procedimiento”, platicó Marcelino Jiménez García, panadero del Rayito.

En entrevista con El Sol de Toluca, explicó el procedimiento que realizan día con día para vender los “famosos” pambazos de Valle de Bravo.

Diario mezclan 10 kilos de harina, 1 kilo de manteca, 200 gramos de sal, ½ kilo de azúcar y levadura para que esponje, con estas porciones realizan 300 piezas de sabor auténtico vallesano. Cada pieza de pan de pambazo pesa alrededor de 50 gramos.

Hacerlos es todo un ritual gastronómico. Marcelino Jiménez explicó que primero se mezclan todos los ingredientes en una máquina especial; luego la masa mezclada se coloca en otra la cual corta la masa en los tamaños adecuados para que con las manos le den la forma ovalada que tienen.

Posteriormente, las piezas formadas se colocan en las charolas que deben de estar justo al lado del horno donde se mete el pan, para que se esponje.

El aire le perjudica, este solo esponja con el calor, el calor del clima de aquí del horno hace que la masa fermente y ya se esponje para poder hornear”, dijo Marcelino Jiménez.

Después de media hora, se esponja la pieza, lo que indica que deberá de ser introducida al interior del horno durante 15 minutos para su precocción.

“Este pambazo debe de salir blanco, cocido, pero blanco, para cuando se eche al aceite sea para dorar”, añadió.

A pesar que ya se puede consumir así el pan para pambazo, la tradición gastronómica dice que debe de freírse en aceite para su degustación, y debe de hacerse así, cerrado el pan, de lo contrario, absorberá el aceite y no se freiría.

El costo de la pieza de pan para pambazo es de dos pesos y quién lo comercializa como antojito mexicano relleno de distintos guisados, lo oferta en 15 pesos en promedio.

De esta forma, la gastronomía vallesana vuelve a dar un producto más a los visitantes del Pueblo Mágico, complementando cada vez más su estadía turística en esta región del Estado de México. “Por eso somos famosos, por el pambazo”, dijo Marcelino Jiménez.

Posterior a la precocción del pan para pambazo y su comercialización, se debe de freír y rellenar de guisados para comerse. Este proceso parecería fácil a simple vista; sin embargo no lo es, pues quienes lo venden, aseguran que si el aceite no es suficiente y no está a temperatura alta, se puede quemar o solo remojar.

"Debe de tener mucho aceite y bien caliente, porque cuando lo eche es para que se dore, quede de color cafecito, no negro ni blanco, no debe de quemarse y sacarse crudo"
, comentó la señora Guadalupe Rebollar.

Ella, quién venden este producto en las calles aledañas al centro del pueblo mágico, explicó que para hacer el pambazo vallesano ideal, debe de contar con suficiente aceite y caliente, de esta forma se creará la corteza del pan y por dentro quedará listo para terminar de prepararse.

"Una vez que ya está, lo sacas, dejas que se enfríe, luego lo partes por mitad, le untas frijoles, le pones su relleno, lechuga, crema, queso, salsa y ahora si ya esta para comerse
", habló sobre la preparación final del pambazo la señora Lupita Rebollar.

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