Tras 17 años salen de prisión Daniel García y Reyes Alpizar

Fueron acusados del homicidio de la regidora de Atizapán, María de los Ángeles Tamez Pérez; se dicen presos políticos del mandato del exgobernador Arturo Montiel

Por Patricia Venegas | El Sol de Toluca

  · sábado 24 de agosto de 2019

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Tras 17 años de estar en prisión la noche de este viernes, acompañados por familiares y amigos, Daniel García y Reyes Alpizar abandonaron el penal de Barrientos luego de ser acusados por el asesinato de la regidora de Atizapán María de los Angeles Tamez Pérez; aseguran que son presos políticos del régimen del exgobernador Arturo Montiel Rojas.

Ambas personas señalaron ser inocentes del crimen del que se les acusa y recalcaron que sus familias fueron su pilar principal para aguantar tantos años tras los muros del penal de Barrientos.

“Mi familia siempre creyó en mi y la inocencia, por supuesto se habrá de ratificar en unos meses más, pero este es un gran paso, por que somos el primer caso en donde se dicta una medida cautelar para cambiar prisión preventiva”, expuso Daniel García quien fue acusado de ser el autor intelectual del asesinato de la regidora Marigely en el 2001.

Afirmó que hoy tienen la oportunidad de demostrar su inocencia con las medidas cautelares impuestas por el juez.

"Fue posible vivir 17 años recluidos, en los cuales se formaron 3 generaciones de mi familia y sin su apoyo no hubiera sido posible, esa es la fuerza que nos mantuvo siempre de pie, señala Daniel Garcia.

Dijo que el estado le debe el resarcimiento a la sociedad a los padres de Marigely, “por que un homicida sigue en la calle, mientras que dos personas estuvimos aquí llevando todo un proceso sin culpa alguna”.

Describió a Marigely como una compañera de trabajo que a los 26 años ya era regidora, “era una persona que tenía un proyecto de vida que fue truncado”.

Su detención y encarcelamiento a inicio de este siglo presuntamente fue una maniobra del entonces Gobierno del Estado de México y del exgobernador Arturo Montiel, “manipulador número uno que, con su sueño de ser presidente de la república, no le importó acusar a gente inocente, por eso somos presos polìticosos”, exclamó.

Reyes Alpizar, al salir del centro de readaptación social de Barrientos y encontrarse con su familia, afirmó estar agradecido con Dios y con las autoridades que en esta última etapa estuvieron al tanto de su caso.

“Yo no tengo la menor idea de por que me involucraron, yo no conocía a Daniel Garcia, lo vine a encontrar hasta el penal, tampoco era policía ni conocía a Marigely. A mi no me dejaban acercarme a Daniel Garcia, yo bajaba a las audiencias escoltado”, señaló.

Acompañado de sus abogados salieron a encontrarse con sus familiares cerca de las 23:00 horas, quienes los esperaban en la zona de la aduana del penal. Ambos salieron del reclusorio con las prendas que sus familiares les proporcionaron antes de abandonar el lugar. Daniel vestía una camisa a cuadros con una chamarra café, mientras Reyes Alpizar una playera gris de manga larga.

A Daniel lo esperaban sus tres hijos, su nieta y su esposa. En tanto, Reyes Alpizar fue recibido por sus ocho hijos y 15 nietos, quienes se mostraron felices y satisfechos con la resolución que les permitirá enfrentar el proceso en libertad.

Tras su salida abordaron vehículos distintos y se dirigieron a sus respectivas casas. Dieron a conocer que el brazalete electrónico que les fue colocado les permitirá transitar por todo el territorio del Estado de México.

Los abogados Simón Hernandez y Javier Sanchez García explicaron que ambos portan un brazalete electrónico en el pie del tamaño de una cajetilla de cigarros y tuvieron que garantizar mediante una fianza del 1.5% costo del dispositivo cuyo valor es de alrededor 80 mil pesos.

Además, para seguir su juicio en su domicilio, tendrán que presentarse a las audiencias cada vez que se les cite, no acercarse a las víctimas y no podrán salir del Estado de México.

Tanto Daniel García como Reyes Alpizar, vivirán en sus domicilios ubicados en el municipio de Tlalnepantla y tendrán que sustentar un modo honesto de vivir durante lo que queda del proceso.