/ miércoles 26 de enero de 2022

Imagogenia | Violencia es violencia

Un tema que se ha posicionado como uno de los más fuertes en esta semana es la más reciente pelea del actor y presentador, Alfredo Adame. La controversia no es que su imagen esté recibiendo de nueva cuenta fuertes golpes derivado de su mal comportamiento o bien de su comportamiento errático, sino que todo este embrollo involucró a una mujer y sin duda, repercutió de una manera más fuerte, ya que estamos hablando de un grupo vulnerable.


Si bien podemos decir que parte de la imagen de Adame son este tipo de peleas públicas que se han compartido de forma constante en redes sociales y, que ciertamente, gracias a ellas se ha mantenido en el ojo público, también es este posicionamiento en redes sociales lo que le dio la posibilidad de formar parte de la esfera política. Sin embargo, no todo esto es bueno, ya que en gran medida su imagen se ha posicionado como una de mofa y no como una con la capacidad de ser parte de la administración pública.


Por otro lado, no podemos pasar por alto que golpeó a una mujer, lo que significó mucha más indignación por parte de los usuarios en redes sociales; y es que si bien, estamos hablando de que para muchos, esto es percibido como violencia de género, existe otra perspectiva del mapa en el que podemos considerar el siguiente escenario: tal vez, sólo tal vez, todos voltean a verlo por ser hombre y figura pública, pero también ella sustrajo un objeto personal -su teléfono- y lo golpeó; al final, debemos entender, sin afán de defenderlo, porque lo que hizo -y suele hacer- está mal, que él reaccionó a una agresión.


Ahora, Adame buscó aclarar la situación diciendo que él sólo se estaba defendiendo porque le robaron, que nunca golpeó a la mujer y que no procederá legalmente porque es un proceso engorroso; también debemos entender que su reputación no respalda sus palabras pues podemos recordarlo literalmente “mentando madres” durante su campaña electoral. Al final, creo que lo que debemos reconocer es que las nuevas generaciones apelan al juego de influencia digital por encima de las capacidades intelectuales y de gestión que tenga la figura pública, por lo que dicha figura se vuelve atractiva para los partidos políticos.


Lo interesante aquí, y que más llamó mi atención y la de muchos memes y comentarios en redes, es que en el video se ve a una menor de edad que también intenta golpear al actor, lo que muchos tomaron a chiste, sin embargo es preocupante porque entonces uno debe cuestionarse ¿qué ejemplo estamos dando a las nuevas generaciones? La violencia, hacia el género que sea ¿está bien entonces?

Doctoranda en Imagen Pública

Directora π en SCIO Group
Ex godín Gubernamental
Fisgona por naturaleza y delirante por la imagen
Facebook: Mar Nava Argüelles

Twitter: @Mar_Naa

Spotify: Imagogenia

Un tema que se ha posicionado como uno de los más fuertes en esta semana es la más reciente pelea del actor y presentador, Alfredo Adame. La controversia no es que su imagen esté recibiendo de nueva cuenta fuertes golpes derivado de su mal comportamiento o bien de su comportamiento errático, sino que todo este embrollo involucró a una mujer y sin duda, repercutió de una manera más fuerte, ya que estamos hablando de un grupo vulnerable.


Si bien podemos decir que parte de la imagen de Adame son este tipo de peleas públicas que se han compartido de forma constante en redes sociales y, que ciertamente, gracias a ellas se ha mantenido en el ojo público, también es este posicionamiento en redes sociales lo que le dio la posibilidad de formar parte de la esfera política. Sin embargo, no todo esto es bueno, ya que en gran medida su imagen se ha posicionado como una de mofa y no como una con la capacidad de ser parte de la administración pública.


Por otro lado, no podemos pasar por alto que golpeó a una mujer, lo que significó mucha más indignación por parte de los usuarios en redes sociales; y es que si bien, estamos hablando de que para muchos, esto es percibido como violencia de género, existe otra perspectiva del mapa en el que podemos considerar el siguiente escenario: tal vez, sólo tal vez, todos voltean a verlo por ser hombre y figura pública, pero también ella sustrajo un objeto personal -su teléfono- y lo golpeó; al final, debemos entender, sin afán de defenderlo, porque lo que hizo -y suele hacer- está mal, que él reaccionó a una agresión.


Ahora, Adame buscó aclarar la situación diciendo que él sólo se estaba defendiendo porque le robaron, que nunca golpeó a la mujer y que no procederá legalmente porque es un proceso engorroso; también debemos entender que su reputación no respalda sus palabras pues podemos recordarlo literalmente “mentando madres” durante su campaña electoral. Al final, creo que lo que debemos reconocer es que las nuevas generaciones apelan al juego de influencia digital por encima de las capacidades intelectuales y de gestión que tenga la figura pública, por lo que dicha figura se vuelve atractiva para los partidos políticos.


Lo interesante aquí, y que más llamó mi atención y la de muchos memes y comentarios en redes, es que en el video se ve a una menor de edad que también intenta golpear al actor, lo que muchos tomaron a chiste, sin embargo es preocupante porque entonces uno debe cuestionarse ¿qué ejemplo estamos dando a las nuevas generaciones? La violencia, hacia el género que sea ¿está bien entonces?

Doctoranda en Imagen Pública

Directora π en SCIO Group
Ex godín Gubernamental
Fisgona por naturaleza y delirante por la imagen
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