/ martes 9 de marzo de 2021

Rescate Tierra | Amar, reforestar, no contaminar… Más sol y menos CO2 

Las abejas, los árboles, el agua potable, la generación de energía limpia, son variables principales para la supervivencia de la especie humana.

Empoderar delincuentes, no ha servido para proteger esas variables, ni consolidar el futuro de la humanidad en la Tierra. Los delincuentes sólo buscan su propio beneficio, actúan como si fueran eternos y destruyen por maldad, ignorancia o codicia, lo que les rodea. Por eso, el presidente de Brasil, permitió y fomentó el incendio en la amazonia, sin considerar que afectaría a 7 mil 500 millones de personas. Por eso, el expresidente Trump, no dudó en dejar vía libre a la violencia en mano de supremacistas blancos y separó a los hijos de migrantes mexicanos de sus padres. Por eso, se buscan depósitos de desechos radioactivos en países tercermundistas con grupos hegemónicos proclives a la corrupción. Por eso, hay minas de oro en Durango y Guerrero, que posicionan a México como un principal productor del valioso metal, pero su riqueza va a otros países. Por eso, hay destrucción de bosques y manglares construyendo hoteles e innecesarias rutas ferrocarrileras, tal vez, por allí sacarán el uranio de Montes azules y la madera preciosa de Chiapas y Campeche. Por eso, cambiaron agua por medicinas en Veracruz y Monsanto, sembró cultivos híbridos en el sur del país, afectando la producción de miel. Por eso, el país completo tiene presencia del crimen organizado, los asesinatos crecen, las mujeres son prostituidas al igual que los niños y la violencia contra la mujer es tolerada e incluso, burlada, impulsando violadores y violentos en cargos públicos y de gobierno.

Es común comparar a México, con el cuerno de la abundancia y justificar su pobreza a consecuencia de la corrupción. El país ocupa, los primeros lugares de corrupción, y en casi todos los conceptos delincuenciales, asesinatos, trata, abuso de menores, accidentes viales, huachicoleo, usura, piratería. Los carteles del crimen organizado mexicano, compiten y superan a la mafia rusa.

Buenos y malos sufren las consecuencias de la decadencia en las áreas ambiental, energética, alimentaria, empresarial, educativa, laboral, financiera, médica, turística, pública y privada.

Ni siquiera los millonarios escapan de la contaminación ambiental, las consecuencias del crimen organizado, la corrupción pública y privada, el calentamiento global. Todos pagaremos el precio, de la apatía generalizada y quizá, una generación más consciente de mexicanos, sea la responsable de procurar la recuperación del planeta, en todos los rubros.

En el ambiental, repetir lo mismo siempre, espero se convierta en acciones: Sembrar árboles, migrar al uso de energías limpias en la generación de electricidad, la industria y el transporte, procurar la recarga de mantos freáticos y practicar la explotación sustentable de los recursos.

Amar es actuar, no son sólo palabras y buenos pensamientos.

Las abejas, los árboles, el agua potable, la generación de energía limpia, son variables principales para la supervivencia de la especie humana.

Empoderar delincuentes, no ha servido para proteger esas variables, ni consolidar el futuro de la humanidad en la Tierra. Los delincuentes sólo buscan su propio beneficio, actúan como si fueran eternos y destruyen por maldad, ignorancia o codicia, lo que les rodea. Por eso, el presidente de Brasil, permitió y fomentó el incendio en la amazonia, sin considerar que afectaría a 7 mil 500 millones de personas. Por eso, el expresidente Trump, no dudó en dejar vía libre a la violencia en mano de supremacistas blancos y separó a los hijos de migrantes mexicanos de sus padres. Por eso, se buscan depósitos de desechos radioactivos en países tercermundistas con grupos hegemónicos proclives a la corrupción. Por eso, hay minas de oro en Durango y Guerrero, que posicionan a México como un principal productor del valioso metal, pero su riqueza va a otros países. Por eso, hay destrucción de bosques y manglares construyendo hoteles e innecesarias rutas ferrocarrileras, tal vez, por allí sacarán el uranio de Montes azules y la madera preciosa de Chiapas y Campeche. Por eso, cambiaron agua por medicinas en Veracruz y Monsanto, sembró cultivos híbridos en el sur del país, afectando la producción de miel. Por eso, el país completo tiene presencia del crimen organizado, los asesinatos crecen, las mujeres son prostituidas al igual que los niños y la violencia contra la mujer es tolerada e incluso, burlada, impulsando violadores y violentos en cargos públicos y de gobierno.

Es común comparar a México, con el cuerno de la abundancia y justificar su pobreza a consecuencia de la corrupción. El país ocupa, los primeros lugares de corrupción, y en casi todos los conceptos delincuenciales, asesinatos, trata, abuso de menores, accidentes viales, huachicoleo, usura, piratería. Los carteles del crimen organizado mexicano, compiten y superan a la mafia rusa.

Buenos y malos sufren las consecuencias de la decadencia en las áreas ambiental, energética, alimentaria, empresarial, educativa, laboral, financiera, médica, turística, pública y privada.

Ni siquiera los millonarios escapan de la contaminación ambiental, las consecuencias del crimen organizado, la corrupción pública y privada, el calentamiento global. Todos pagaremos el precio, de la apatía generalizada y quizá, una generación más consciente de mexicanos, sea la responsable de procurar la recuperación del planeta, en todos los rubros.

En el ambiental, repetir lo mismo siempre, espero se convierta en acciones: Sembrar árboles, migrar al uso de energías limpias en la generación de electricidad, la industria y el transporte, procurar la recarga de mantos freáticos y practicar la explotación sustentable de los recursos.

Amar es actuar, no son sólo palabras y buenos pensamientos.

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