/ martes 7 de diciembre de 2021

Adiós a la comida chatarra en escuelas


En un ejercicio responsable de seguimiento y continuidad, la actual legislatura de la Cámara de Diputados aprobará en breve la prohibición de “alimentos chatarra” en las primarias y secundarias públicas y privadas del país.

Se trata de dos iniciativas presentadas la pasada legislatura por las diputadas Verónica Juárez Piña y Claudia Angélica Dominguez, cuyas propuestas fueron abrazadas por quienes integraron la Comisión de Derechos de la Niñez y la Adolescencia, que realizó una serie de foros para escuchar las voces de especialistas y sociedad civil al respecto.

Se trata de una reforma que pone en el centro la prevención en torno a la salud de las y los menores, frente a datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que advierten que México tiene una de las tasas más altas de obesidad de entre los países integrantes de ese organismo, siendo el segundo lugar de los países con mayor índice de obesidad.

Una tendencia que comienza en edades tempranas y que puede y debe prevenirse, ya que la obesidad pone en riesgo a este sector, de sufrir enfermedades circulatorias, del corazón, de los riñones y diabetes, entre otras.

De acuerdo con la UNICEF, tan solo en primera infancia (de 0 a 5 años), uno de cada 20 niños y niñas padece obesidad y más del 95% de los casos de obesidad infantil se deben a dietas con alto valor calórico y a baja actividad física, es decir, puede prevenirse.

Se trata de un porcentaje que aumenta radicalmente en el transcurso del tiempo, ya que uno de cada tres niños y niñas mayores de 5 años, cuentan con sobrepeso u obesidad.

La prohibición en puerta, pretende abonar a la generación de conciencia en los hogares mexicanos, pues según la Encuesta Nacional de Niños, Niñas y Mujeres 2015, el 48% de los niños y niñas menores de 2 años había consumido bebidas azucaradas un día antes de realizarles dicha encuesta.

Además, la Organización Mundial de la Salud advierte que la obesidad ocasiona problemas de salud tales como disfunción del páncreas con consecuencias tales como estados prediabéticos o diabetes; hígado graso, complicaciones para respirar, asma, alteraciones ortopédicas y daño renal, entre otras.

Asimismo, en el año 2019, 12.8 millones de personas en nuestro país padecía diabetes, por lo que la Federación Internacional de Diabetes (FID) señalo que, de continuar esta tendencia para 2030 más de 17 millones de personas presentarán diabetes en México.

La reforma a la fracción VIII del artículo 50 de la Ley General de Niñas, Niños y Adolescentes, prohíbe expresamente las bebidas azucaradas y alimentos envasados de alto contenido calórico a menores de edad en las instituciones educativas públicas y privadas de educación básica.

Esta lejos de ser una solución integral para “combatir la desnutrición crónica y aguda, el sobrepeso y obesidad, así como otros trastornos de conducta alimentaria mediante la promoción de una alimentación equilibrada, el consumo de agua potable, el fomento del ejercicio físico, e impulsar programas de prevención e información sobre estos temas”, como establece la norma, pero sin duda es un paso adelante en la dirección correcta.

*Diputada federal reelecta por el Distrito 27 del Estado de México.

@AnaLiliaHerrera



En un ejercicio responsable de seguimiento y continuidad, la actual legislatura de la Cámara de Diputados aprobará en breve la prohibición de “alimentos chatarra” en las primarias y secundarias públicas y privadas del país.

Se trata de dos iniciativas presentadas la pasada legislatura por las diputadas Verónica Juárez Piña y Claudia Angélica Dominguez, cuyas propuestas fueron abrazadas por quienes integraron la Comisión de Derechos de la Niñez y la Adolescencia, que realizó una serie de foros para escuchar las voces de especialistas y sociedad civil al respecto.

Se trata de una reforma que pone en el centro la prevención en torno a la salud de las y los menores, frente a datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que advierten que México tiene una de las tasas más altas de obesidad de entre los países integrantes de ese organismo, siendo el segundo lugar de los países con mayor índice de obesidad.

Una tendencia que comienza en edades tempranas y que puede y debe prevenirse, ya que la obesidad pone en riesgo a este sector, de sufrir enfermedades circulatorias, del corazón, de los riñones y diabetes, entre otras.

De acuerdo con la UNICEF, tan solo en primera infancia (de 0 a 5 años), uno de cada 20 niños y niñas padece obesidad y más del 95% de los casos de obesidad infantil se deben a dietas con alto valor calórico y a baja actividad física, es decir, puede prevenirse.

Se trata de un porcentaje que aumenta radicalmente en el transcurso del tiempo, ya que uno de cada tres niños y niñas mayores de 5 años, cuentan con sobrepeso u obesidad.

La prohibición en puerta, pretende abonar a la generación de conciencia en los hogares mexicanos, pues según la Encuesta Nacional de Niños, Niñas y Mujeres 2015, el 48% de los niños y niñas menores de 2 años había consumido bebidas azucaradas un día antes de realizarles dicha encuesta.

Además, la Organización Mundial de la Salud advierte que la obesidad ocasiona problemas de salud tales como disfunción del páncreas con consecuencias tales como estados prediabéticos o diabetes; hígado graso, complicaciones para respirar, asma, alteraciones ortopédicas y daño renal, entre otras.

Asimismo, en el año 2019, 12.8 millones de personas en nuestro país padecía diabetes, por lo que la Federación Internacional de Diabetes (FID) señalo que, de continuar esta tendencia para 2030 más de 17 millones de personas presentarán diabetes en México.

La reforma a la fracción VIII del artículo 50 de la Ley General de Niñas, Niños y Adolescentes, prohíbe expresamente las bebidas azucaradas y alimentos envasados de alto contenido calórico a menores de edad en las instituciones educativas públicas y privadas de educación básica.

Esta lejos de ser una solución integral para “combatir la desnutrición crónica y aguda, el sobrepeso y obesidad, así como otros trastornos de conducta alimentaria mediante la promoción de una alimentación equilibrada, el consumo de agua potable, el fomento del ejercicio físico, e impulsar programas de prevención e información sobre estos temas”, como establece la norma, pero sin duda es un paso adelante en la dirección correcta.

*Diputada federal reelecta por el Distrito 27 del Estado de México.

@AnaLiliaHerrera