/ miércoles 12 de febrero de 2020

Repique inocente | Cuestión de confianza


Perdí la memoria de la primera vez que escuché aquello de las autoridades de seguridad pública y justicia se propusieron recuperar la confianza de la población. Quizás fue en el periodo de Arturo Aguilar Basurto o de Luis Rivera Montes de Oca… pero debe tener por lo menos un cuarto de siglo el momento en el que me soplé por primera vez la muy buena intención de “recuperar la confianza ciudadana”.

Que por más que han hecho y deshecho, no lo han conseguido. Aunque en realidad no han cambiado demasiado la receta: visitar una comandancia de policía hoy o una agencia del Ministerio Público, no es muy distinto a una visita hace un cuarto de siglo. Tal vez hayan cambiado los nombres, pero en los hechos la experiencia es muy semejante. Han cambiado los uniformes y los colores oficiales pero, como dicen en mi pueblo: “aunque la mona se vista de seda… mona se queda”.

En el caso de la antigua Procuraduría alguna vez hasta uniformaron al personal. Pero la prestación de sus servicios no cambió.

El asunto viene a colación porque en el transcurso del pasado fin de semana un grupo de delincuentes se dedicó a asaltar, impertérrito, —búsquenle en el diccionario— fraccionamientos, unidades habitacionales y privadas. Las víctimas deben rondar el medio centenar, pues sólo en la Unidad Habitacional Fidel Velázquez robaron autopartes de 19 automotores… pero hasta el lunes pasado sólo había dos denuncias. Una proporción minúscula, si se le permite al arriba firmante hacer la acotación —y si no, ya la hizo—.

En un día cualquiera se inician 524 carpetas de investigación por diversos delitos en el Estado de México, según el Laboratorio de Seguridad Ciudadana Edomex y el Observatorio Nacional Ciudadano. Lo que significa que si consideramos la proporción de delitos que no se denuncia, en realidad se cometen unos 6 mil delitos diarios. La friolera de 180 mil al mes.

Se cometen unos 2.2 millones de delitos al año, pero sólo se abren carpetas de investigación para un promedio de 191 mil.

Datos de esa misma organización apuntan a que el Estado de México es el cuarto lugar en el país en el número de personal en las agencias del Ministerio Públicos. El número de ministerios públicos llega a 168, con sólo tres fiscalías especializadas en robos para atender a cerca de 17 millones de habitantes. La capacidad es muy pequeña para el universo estatal.

Las cifras son frías. Reflejan la complejidad de la incidencia criminal y la impunidad. Andamos por la calle de la amargura.

Pero el discurso de “recuperar la confianza” nunca falla.

Aunque sea evidente, ante oleadas de delitos como el del fin de semana, que la confianza es prácticamente inexistente. Que las víctimas de delitos patrimoniales, que son los mas frecuentes en el Estado de México, perciben como una carga engorrosa la presentación de la denuncia. O como una pérdida de tiempo. O que el valor de los bienes robados es menor al viacrucis que significa presentar la querella.

Modificar la forma en la que se presentan la denuncias, que la policía preventiva pueda recibirlas, por ejemplo; que existan efectivamente detectives investigadores, robustecer las capacidades humanas y económicas de las corporaciones policiacas y de justicia, es imperativo.

De otro modo, pasará otro cuarto de siglo sobando el discurso de “recuperar la confianza”. Que como dijo un político, es un bien que se construye con mucho esfuerzo y tiempo, y se destruye en un segundo.

*

Director del noticiario Así Sucede de Grupo Acir Toluca.

Mail: felgonre@gmail.com. Twitter: @FelipeGlz.


Perdí la memoria de la primera vez que escuché aquello de las autoridades de seguridad pública y justicia se propusieron recuperar la confianza de la población. Quizás fue en el periodo de Arturo Aguilar Basurto o de Luis Rivera Montes de Oca… pero debe tener por lo menos un cuarto de siglo el momento en el que me soplé por primera vez la muy buena intención de “recuperar la confianza ciudadana”.

Que por más que han hecho y deshecho, no lo han conseguido. Aunque en realidad no han cambiado demasiado la receta: visitar una comandancia de policía hoy o una agencia del Ministerio Público, no es muy distinto a una visita hace un cuarto de siglo. Tal vez hayan cambiado los nombres, pero en los hechos la experiencia es muy semejante. Han cambiado los uniformes y los colores oficiales pero, como dicen en mi pueblo: “aunque la mona se vista de seda… mona se queda”.

En el caso de la antigua Procuraduría alguna vez hasta uniformaron al personal. Pero la prestación de sus servicios no cambió.

El asunto viene a colación porque en el transcurso del pasado fin de semana un grupo de delincuentes se dedicó a asaltar, impertérrito, —búsquenle en el diccionario— fraccionamientos, unidades habitacionales y privadas. Las víctimas deben rondar el medio centenar, pues sólo en la Unidad Habitacional Fidel Velázquez robaron autopartes de 19 automotores… pero hasta el lunes pasado sólo había dos denuncias. Una proporción minúscula, si se le permite al arriba firmante hacer la acotación —y si no, ya la hizo—.

En un día cualquiera se inician 524 carpetas de investigación por diversos delitos en el Estado de México, según el Laboratorio de Seguridad Ciudadana Edomex y el Observatorio Nacional Ciudadano. Lo que significa que si consideramos la proporción de delitos que no se denuncia, en realidad se cometen unos 6 mil delitos diarios. La friolera de 180 mil al mes.

Se cometen unos 2.2 millones de delitos al año, pero sólo se abren carpetas de investigación para un promedio de 191 mil.

Datos de esa misma organización apuntan a que el Estado de México es el cuarto lugar en el país en el número de personal en las agencias del Ministerio Públicos. El número de ministerios públicos llega a 168, con sólo tres fiscalías especializadas en robos para atender a cerca de 17 millones de habitantes. La capacidad es muy pequeña para el universo estatal.

Las cifras son frías. Reflejan la complejidad de la incidencia criminal y la impunidad. Andamos por la calle de la amargura.

Pero el discurso de “recuperar la confianza” nunca falla.

Aunque sea evidente, ante oleadas de delitos como el del fin de semana, que la confianza es prácticamente inexistente. Que las víctimas de delitos patrimoniales, que son los mas frecuentes en el Estado de México, perciben como una carga engorrosa la presentación de la denuncia. O como una pérdida de tiempo. O que el valor de los bienes robados es menor al viacrucis que significa presentar la querella.

Modificar la forma en la que se presentan la denuncias, que la policía preventiva pueda recibirlas, por ejemplo; que existan efectivamente detectives investigadores, robustecer las capacidades humanas y económicas de las corporaciones policiacas y de justicia, es imperativo.

De otro modo, pasará otro cuarto de siglo sobando el discurso de “recuperar la confianza”. Que como dijo un político, es un bien que se construye con mucho esfuerzo y tiempo, y se destruye en un segundo.

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Director del noticiario Así Sucede de Grupo Acir Toluca.

Mail: felgonre@gmail.com. Twitter: @FelipeGlz.

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