/ martes 30 de junio de 2020

Daños irreversibles

¿Cuál es la lógica de gastar 511 millones de pesos para comprar un estadio de beisbol y “ahorrar”, por ejemplo, los casi 300 millones de pesos del Fideicomiso 1738-3-Ciencia y Tecnología?

¿Necesitamos una comunidad científica y académica precarizada y alineada a los intereses de una persona o de un gobierno, o una que sea independiente, crítica y competitiva, que tenga condiciones laborales similares a los de sus colegas en los centros internacionales más prestigiados?

¿Por qué privar de recursos al sector, cuando México está muy lejos del promedio de gasto público en inversion y desarrollo como proporción del PIB , que asciende a 3.56% en Suecia a 2.66 por ciento en Estados Unidos y a 3.32 por ciento en Corea del Sur?

A la luz de la iniciativa propuesta por Morena en la Cámara de Diputados, que pretende extinguir distintos fideicomisos, entre ellos, los de Ciencia y Tecnología, también debemos cuestionar ¿por qué se muestra tan conforme el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología con la desaparición de esos recursos, cuando sus 26 Centros de Investigación representan la segunda fuerza del país en la materia, después de la UNAM?

¿A quién le viene como “anillo al dedo” la centralización de una gran cantidad de proyectos sin garantías en la transparencia de su manejo, o la concentración de decisiones en pocas personas que evitaría el manejo colegiado y por pares en los criterios de asignación?

¿Por qué afectar un presupuesto que otorga becas a estudiantes, mejoramiento de infraestructura y realización de proyectos de investigación multianuales y flexibilidad en el manejo presupuestal para resolver problemas a corto y mediano plazos, impulsar proyectos multianuales y responder a emergencias cuando es el caso?

¿Acaso la pandemia por Covid-19 es un pretexto para eliminar el pensamiento crítico e independiente? Si se necesitan recursos, como es, para atender las carencias del sector salud y la pérdida de millones de empleos en el país, ¿por qué no posponer la construcción de la Refinería Dos Bocas ahora que el precio del petróleo está por los suelos y que urge impulsar energías limpias?

¿Y si en lugar de seguir con los “austericidios” de proyectos e instituciones, se impulsa un gran consenso para asignar mayores recursos a la ciencia, la tecnología y la innovación, vinculándola con la educación superior en beneficio del desarrollo del país?

¿Se deben analizar estos fideicomisos? ¡Por supuesto! Al igual que mejorar sus mecanismos de rendición de cuentas si fuera necesario. De lo que debemos estar conscientes es que el dinero que se recupere de dichos fondos será muy poco en comparación con las necesidades que hoy tiene México, pero el daño al sector puede ser irreversible.


*Diputada federal mexiquense.

@AnaLIliaHerrera.

¿Cuál es la lógica de gastar 511 millones de pesos para comprar un estadio de beisbol y “ahorrar”, por ejemplo, los casi 300 millones de pesos del Fideicomiso 1738-3-Ciencia y Tecnología?

¿Necesitamos una comunidad científica y académica precarizada y alineada a los intereses de una persona o de un gobierno, o una que sea independiente, crítica y competitiva, que tenga condiciones laborales similares a los de sus colegas en los centros internacionales más prestigiados?

¿Por qué privar de recursos al sector, cuando México está muy lejos del promedio de gasto público en inversion y desarrollo como proporción del PIB , que asciende a 3.56% en Suecia a 2.66 por ciento en Estados Unidos y a 3.32 por ciento en Corea del Sur?

A la luz de la iniciativa propuesta por Morena en la Cámara de Diputados, que pretende extinguir distintos fideicomisos, entre ellos, los de Ciencia y Tecnología, también debemos cuestionar ¿por qué se muestra tan conforme el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología con la desaparición de esos recursos, cuando sus 26 Centros de Investigación representan la segunda fuerza del país en la materia, después de la UNAM?

¿A quién le viene como “anillo al dedo” la centralización de una gran cantidad de proyectos sin garantías en la transparencia de su manejo, o la concentración de decisiones en pocas personas que evitaría el manejo colegiado y por pares en los criterios de asignación?

¿Por qué afectar un presupuesto que otorga becas a estudiantes, mejoramiento de infraestructura y realización de proyectos de investigación multianuales y flexibilidad en el manejo presupuestal para resolver problemas a corto y mediano plazos, impulsar proyectos multianuales y responder a emergencias cuando es el caso?

¿Acaso la pandemia por Covid-19 es un pretexto para eliminar el pensamiento crítico e independiente? Si se necesitan recursos, como es, para atender las carencias del sector salud y la pérdida de millones de empleos en el país, ¿por qué no posponer la construcción de la Refinería Dos Bocas ahora que el precio del petróleo está por los suelos y que urge impulsar energías limpias?

¿Y si en lugar de seguir con los “austericidios” de proyectos e instituciones, se impulsa un gran consenso para asignar mayores recursos a la ciencia, la tecnología y la innovación, vinculándola con la educación superior en beneficio del desarrollo del país?

¿Se deben analizar estos fideicomisos? ¡Por supuesto! Al igual que mejorar sus mecanismos de rendición de cuentas si fuera necesario. De lo que debemos estar conscientes es que el dinero que se recupere de dichos fondos será muy poco en comparación con las necesidades que hoy tiene México, pero el daño al sector puede ser irreversible.


*Diputada federal mexiquense.

@AnaLIliaHerrera.

martes 30 de junio de 2020

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