/ martes 23 de febrero de 2021

Abandono imperdonable

La mejor inversión de un país y de una familia es la educación de la niñez y la juventud. La pandemia por Covid obligó al cierre de escuelas para salvaguardar la salud y la vida de las comunidades escolares, arriesgando la calidad de los aprendizajes educativos e incidiendo en la perpetuación de las desigualdades futuras, pues impactará los resultados de varias generaciones en su desarrollo personal y laboral.

Apenas en agosto pasado, la Secretaría de Educación Pública afirmaba que el programa de aprendizaje a distancia Aprende en Casa II, era un esfuerzo equitativo porque el 94 por ciento de las familias mexicanas tiene acceso a la televisión y el 6 por ciento restante podría acceder a guías, libros de texto gratuitos, y demás materiales educativos, en formato físico y digital, además de la radio, para continuar con sus estudios.

Ojalá tuviéramos la certeza de esa cobertura para un derecho fundamental como es la educación, que para millones de personas en México, es el único motor para la movilidad social.

El discurso oficial dice que su objetivo es que los aprendizajes continúen, sin dejar a nadie atrás y que, por el bien de todos, primero los pobres, pero lo cierto es que a estas alturas del ciclo escolar, el gobierno federal no solo carece de la información sobre el impacto de la pandemia en estudiantes y maestros, indispensables para programas acciones y destinar presupuestos, sino que a la fecha, no ha publicado la estadística sobre los alumnos inscritos en el país, a fin de determinar cuántos alumnos y alumnas abandonaron la escuela en este periodo.

La pandemia le vino como anillo al dedo para justificar que por primera vez dicha información no es publicada en el Sistema de Información y Gestión Educativa (SIGED), ni entregada al organismo que, aunque perdió autonomía por decisión de la mayoría legislativa en la Cámara de Diputados, tiene la responsabilidad de evaluar y proponer junto con la SEP, las soluciones a este problema: la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (MEJOREDU).

La pandemia por Covid-19 y la falta de una estrategia del gobierno mexicano, ya arrebataron cientos de miles de vidas. ¿podemos darnos el lujo de que la omisión gubernamental arrase también con los aprendizajes educativos, así como con el desarrollo personal y laboral de la niñez y la juventud que ya abandonó sus estudios?

Sería imperdonable. En 2019, -antes de su desaparición y de la pandemia-, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, reportó tasas de deserción que solo hasta nivel de educación media superior, ascendía a casi un millón 300 mil alumnos.

Luego del confinamiento al que nos obligó el Coronavirus, solo conocemos la encuesta que en noviembre realizó la Comisión Nacional para la Mejora Continua en la que un 11.5% de los estudiantes afirmaron no saber si regresarían a clases y 2.5% señaló que no pretendía hacerlo. Por su parte, 16.8% de las madres y los padres de familia indicaron que no lo sabían y 4.2% dijo que no regresarían”.

El impacto no es menor: se reflejará en la reducción del aprendizaje, el aumento de las deserciones en los grupos más vulnerables –muchas de ellas para siempre--, y en el incremento del trabajo y el matrimonio infantil.

La comunidad escolar y eso incluye a las maestras y maestros, requiere también condiciones óptimas para adaptarse, por lo que urge que la SEP establezca un Plan de Gestión Educativa para generar la recuperación del aprendizaje y evitar la deserción escolar, además de dar a conocer la información sobre los alumnos inscritos en el Sistema Educativo Nacional, así como la tasa de deserción y eficiencia terminal por grado y nivel educativo para los ciclos escolares 2019-2020 y 2020-2021.

*Diputada federal mexiquense.

@AnaLiliaHerrera

La mejor inversión de un país y de una familia es la educación de la niñez y la juventud. La pandemia por Covid obligó al cierre de escuelas para salvaguardar la salud y la vida de las comunidades escolares, arriesgando la calidad de los aprendizajes educativos e incidiendo en la perpetuación de las desigualdades futuras, pues impactará los resultados de varias generaciones en su desarrollo personal y laboral.

Apenas en agosto pasado, la Secretaría de Educación Pública afirmaba que el programa de aprendizaje a distancia Aprende en Casa II, era un esfuerzo equitativo porque el 94 por ciento de las familias mexicanas tiene acceso a la televisión y el 6 por ciento restante podría acceder a guías, libros de texto gratuitos, y demás materiales educativos, en formato físico y digital, además de la radio, para continuar con sus estudios.

Ojalá tuviéramos la certeza de esa cobertura para un derecho fundamental como es la educación, que para millones de personas en México, es el único motor para la movilidad social.

El discurso oficial dice que su objetivo es que los aprendizajes continúen, sin dejar a nadie atrás y que, por el bien de todos, primero los pobres, pero lo cierto es que a estas alturas del ciclo escolar, el gobierno federal no solo carece de la información sobre el impacto de la pandemia en estudiantes y maestros, indispensables para programas acciones y destinar presupuestos, sino que a la fecha, no ha publicado la estadística sobre los alumnos inscritos en el país, a fin de determinar cuántos alumnos y alumnas abandonaron la escuela en este periodo.

La pandemia le vino como anillo al dedo para justificar que por primera vez dicha información no es publicada en el Sistema de Información y Gestión Educativa (SIGED), ni entregada al organismo que, aunque perdió autonomía por decisión de la mayoría legislativa en la Cámara de Diputados, tiene la responsabilidad de evaluar y proponer junto con la SEP, las soluciones a este problema: la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (MEJOREDU).

La pandemia por Covid-19 y la falta de una estrategia del gobierno mexicano, ya arrebataron cientos de miles de vidas. ¿podemos darnos el lujo de que la omisión gubernamental arrase también con los aprendizajes educativos, así como con el desarrollo personal y laboral de la niñez y la juventud que ya abandonó sus estudios?

Sería imperdonable. En 2019, -antes de su desaparición y de la pandemia-, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, reportó tasas de deserción que solo hasta nivel de educación media superior, ascendía a casi un millón 300 mil alumnos.

Luego del confinamiento al que nos obligó el Coronavirus, solo conocemos la encuesta que en noviembre realizó la Comisión Nacional para la Mejora Continua en la que un 11.5% de los estudiantes afirmaron no saber si regresarían a clases y 2.5% señaló que no pretendía hacerlo. Por su parte, 16.8% de las madres y los padres de familia indicaron que no lo sabían y 4.2% dijo que no regresarían”.

El impacto no es menor: se reflejará en la reducción del aprendizaje, el aumento de las deserciones en los grupos más vulnerables –muchas de ellas para siempre--, y en el incremento del trabajo y el matrimonio infantil.

La comunidad escolar y eso incluye a las maestras y maestros, requiere también condiciones óptimas para adaptarse, por lo que urge que la SEP establezca un Plan de Gestión Educativa para generar la recuperación del aprendizaje y evitar la deserción escolar, además de dar a conocer la información sobre los alumnos inscritos en el Sistema Educativo Nacional, así como la tasa de deserción y eficiencia terminal por grado y nivel educativo para los ciclos escolares 2019-2020 y 2020-2021.

*Diputada federal mexiquense.

@AnaLiliaHerrera

ÚLTIMASCOLUMNAS
martes 09 de febrero de 2021

Nuestro único gran proyecto

Solicitamos reorientar los proyectos del gobierno, para dar viabilidad al más importante del país: salvar más vidas de las que se pierden cada día desde el inicio de la pandemia

Ana Lilia Herrera Anzaldo

martes 12 de enero de 2021

Teletrabajo

En México está lejos de ser una modalidad generalizada, pues apenas el 17 por ciento de las personas pueden desempeñarse de forma remota.

Ana Lilia Herrera Anzaldo

martes 29 de diciembre de 2020

Incertidumbre y precarización

 Sí, es mejor tener clases no presenciales que arriesgar la vida por un contagio y sí, la televisión resolvió la emergencia, pero no la cobertura y mucho menos el aprendizaje

Ana Lilia Herrera Anzaldo

martes 15 de diciembre de 2020

¿Quién le explica a la juventud?

La pandemia le vino “como anillo al dedo” al gobierno que en campaña prometió que no habría más estudiantes rechazados y que hoy tiene en la situación económica del país el pretexto perfecto para posponer, por tercer año consecutivo, sus “buenas intenciones”.

Ana Lilia Herrera Anzaldo

martes 01 de diciembre de 2020

Alerta sin fronteras

A contracorriente de los recortes federales en programas de fomento a la igualdad entre hombres y mujeres, el Estado de México se mantiene congruente en los dichos y en los hechos, al crear hace un par de meses la Secretaría de las Mujeres.

Ana Lilia Herrera Anzaldo

martes 17 de noviembre de 2020

Educación vs. populismo

El discurso oficial nos dirá que el gasto educativo se incrementó y sí, pero solo en los siete programas prioritarios del nuevo régimen

Ana Lilia Herrera Anzaldo

martes 03 de noviembre de 2020

Devaluación educativa

El gobierno federal y su mayoría legislativa se alistan a desaparecer 13 programas que aportaban 11 mil 815 millones de pesos  en áreas de igualdad, evaluación, fortalecimiento, infraestructura y docencia.

Ana Lilia Herrera Anzaldo

martes 20 de octubre de 2020

Los 15 minutos anhelados

En Francia proponen que sea el tiempo que necesitaría una persona para desplazarse en ella y satisfacer sus necesidades esenciales

Ana Lilia Herrera Anzaldo

Cargar Más