/ jueves 30 de enero de 2020

Hablemos de Paz y No Violencia | Vienen años difíciles


Si los cambios de gobierno generan dudas y desafíos, los cambios de régimen introducen a un país en la incertidumbre. Esto último es lo que ha sucedido con las revoluciones armadas en México, aunque al final hayan tenido cambios tanto positivos como negativos. Eso es lo que está sucediendo con la Cuarta Transformación, la cual si bien no es revolución armada y tiene la ventaja de haberse originado en las urnas, no me parece que esté realizando cambios que contribuyan a fortalecer nuestra democracia, y tal vez estoy ciego, pero no veo cambios positivos.

Lo he dicho otras veces: a la 4T se le dio oportunidad de barrer la corrupción, no de destruir instituciones; se le dio chance de usar mejor los recursos, no de practicar una austeridad criminal, porque los gobiernos anteriores eran corruptos pero se doblegaron ante las demandas ciudadanas y construyeron instituciones democráticas; se doblegaron ante las medidas neoliberales de organismos financieros internacionales, pero preservaron ayudas sociales que ya las hubieran querido los estudiantes que hoy se manifiestan en Chile o los venezolanos que hoy abandonan su país. Mejor aún: se doblegaron ante demandas ciudadanas que a la larga permitieron la alternancia y el acceso al poder de opciones distintas, por lo que es totalmente absurdo suponer que la democracia en México comenzó el 1º de julio de 2018.

Al contrario, creo que la joven democracia mexicana se comenzó a deteriorar a partir de ese día. Ya no necesito repetir mis argumentos pues lo he hecho durante año y medio. Yo que antes hablaba de eliminar bolsas de plástico y de evitar la violencia contra los animalitos, ahora no paro de derramar hiel por el rumbo al que están llevando al país, por las regresiones al pasado autoritario. Ya no quiero hacerlo y, de continuar haciéndolo, tampoco creo hacer una diferencia ante un régimen ciego y sordo. No me doy por vencido, solo es que actividades distintas reclaman mi atención personal y profesional, y tal vez desde otros ámbitos pueda realizar mayores aportaciones. Por eso ahora cierro el ciclo y me despido de este espacio.

Agradezco a Rosa María Coyotécatl, directora de El Sol de Toluca, la oportunidad que me brindó en 2015 de publicar mis ideas en este que es el medio impreso más prestigiado en nuestro Estado. Agradezco también a Rita Sanabria, con quien traté el último año y de quien siempre recibí amables indicaciones, así como al subdirector Enrique Gómez, al que conozco desde estudiantes y quien seguramente tuvo que aguantar todos mis artículos. Debo decir que nunca vi coartada mi libertad de expresión ni recibí línea de algún tipo.

A mis lectores les deseo mucha suerte. Todos la necesitaremos pues vienen años difíciles para México.

rodrigo.pynv@hotmail.com; Facebook:Rodrigo Sánchez; Twitter: RodrigoSanArce


Si los cambios de gobierno generan dudas y desafíos, los cambios de régimen introducen a un país en la incertidumbre. Esto último es lo que ha sucedido con las revoluciones armadas en México, aunque al final hayan tenido cambios tanto positivos como negativos. Eso es lo que está sucediendo con la Cuarta Transformación, la cual si bien no es revolución armada y tiene la ventaja de haberse originado en las urnas, no me parece que esté realizando cambios que contribuyan a fortalecer nuestra democracia, y tal vez estoy ciego, pero no veo cambios positivos.

Lo he dicho otras veces: a la 4T se le dio oportunidad de barrer la corrupción, no de destruir instituciones; se le dio chance de usar mejor los recursos, no de practicar una austeridad criminal, porque los gobiernos anteriores eran corruptos pero se doblegaron ante las demandas ciudadanas y construyeron instituciones democráticas; se doblegaron ante las medidas neoliberales de organismos financieros internacionales, pero preservaron ayudas sociales que ya las hubieran querido los estudiantes que hoy se manifiestan en Chile o los venezolanos que hoy abandonan su país. Mejor aún: se doblegaron ante demandas ciudadanas que a la larga permitieron la alternancia y el acceso al poder de opciones distintas, por lo que es totalmente absurdo suponer que la democracia en México comenzó el 1º de julio de 2018.

Al contrario, creo que la joven democracia mexicana se comenzó a deteriorar a partir de ese día. Ya no necesito repetir mis argumentos pues lo he hecho durante año y medio. Yo que antes hablaba de eliminar bolsas de plástico y de evitar la violencia contra los animalitos, ahora no paro de derramar hiel por el rumbo al que están llevando al país, por las regresiones al pasado autoritario. Ya no quiero hacerlo y, de continuar haciéndolo, tampoco creo hacer una diferencia ante un régimen ciego y sordo. No me doy por vencido, solo es que actividades distintas reclaman mi atención personal y profesional, y tal vez desde otros ámbitos pueda realizar mayores aportaciones. Por eso ahora cierro el ciclo y me despido de este espacio.

Agradezco a Rosa María Coyotécatl, directora de El Sol de Toluca, la oportunidad que me brindó en 2015 de publicar mis ideas en este que es el medio impreso más prestigiado en nuestro Estado. Agradezco también a Rita Sanabria, con quien traté el último año y de quien siempre recibí amables indicaciones, así como al subdirector Enrique Gómez, al que conozco desde estudiantes y quien seguramente tuvo que aguantar todos mis artículos. Debo decir que nunca vi coartada mi libertad de expresión ni recibí línea de algún tipo.

A mis lectores les deseo mucha suerte. Todos la necesitaremos pues vienen años difíciles para México.

rodrigo.pynv@hotmail.com; Facebook:Rodrigo Sánchez; Twitter: RodrigoSanArce